La reacción fue inmediata: sus compañeros de la línea 126 decretaron un paro por tiempo indeterminado y protagonizaron una protesta en la cabecera de La Tablada, que incluyó la amenaza de cortar la circulación en la rotonda de San Justo. “Es insostenible. No vamos a esperar que maten a un chofer para tomar una medida. La Matanza es tierra de nadie”, denunció Julián, delegado gremial.
Protección para colectiveros, docentes y médicos
Según el senador Abad, la agresión a trabajadores esenciales no solo afecta a las víctimas directas, sino que también genera un impacto inmediato sobre el conjunto de la sociedad: desde la suspensión de clases hasta el cierre de guardias médicas o la paralización de líneas de colectivos.
“Estas conductas atentan contra la convivencia y la prestación de servicios básicos. Es indispensable enviar un mensaje claro: la violencia no puede formar parte de la rutina laboral”, remarcó.
La propuesta legislativa ya fue presentada formalmente en el Congreso y busca respaldo de otros bloques para avanzar en su tratamiento. Mientras tanto, el episodio de La Matanza sigue generando indignación y pone en primer plano una demanda cada vez más recurrente: seguridad para quienes trabajan en la primera línea del transporte, la salud y la educación.
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