Eduardo Vischi remarcó la importancia de la vigencia del RIGI y el RIMI -incorporado en la Modernización Laboral-. Lo calificó al RIIR como “ese eslabón para medianas y grandes empresas”. Y agregó: “Este tipo de inversiones son un engranaje para abastecer las grandes inversiones, desarrollar la competitividad sistémica de los actores de la economía real pese a la falta de consumo y venta, y el objetivo es la exportación de nuestros productos”.
“Si incrementamos el volumen de las exportaciones, generarían divisas y dinamizar y crear fuentes de trabajo”, afirmó.
Y explicó que las actividades previstas: son las industriales, productivas -genuinamente nuevas-, los sectores productivos estratégicos (sistemas y equipo de riego agrícola), las mallas antigranizo y las pesqueras.
A su turno, la radical Mariana Juri expresó: "En momentos de tanto esfuerzo por parte de nuestras empresas, sobre todo las pequeñas y las medianas, yo valoro especialmente que estemos a punto de aprobar este régimen". A continuación, aseguró que el RIIR está "especialmente diseñado para las empresas que siguen apostando a diario para generar nuevas inversiones y, por lo tanto, sostener el empleo privado, formal y de calidad, que a todos nos preocupa".
La mendocina recordó "el avance que hicimos con el RIGI", que en su provincia ya generó "inversiones por más de 100 mil millones de dólares"; y mencionó también el RIMI, incluido en la Ley de Modernización Laboral, el cual "se ha ido transformando en un alivio fiscal a las inversiones de nuestras empresas más pequeñas".
En cuanto al RIIR, la legisladora explicó que se busca "aportar un puente fundamental para las inversiones nacionales y extranjeras que superen la escala de la mediana empresa y que incluyan, sin importar el monto invertido, en determinadas actividades, esquemas especiales para economías regionales, el sector agrícola, la pesca y la forestación".
Salud Mental
El Senado dio media sanción a la reforma de la Ley de Salud Mental, que amplía los criterios para las internaciones involuntarias, reincorpora a los hospitales psiquiátricos especializados dentro del sistema de atención y fortalece el rol de los médicos psiquiatras en los equipos interdisciplinarios.
Luego de que el 14/10 el oficialismo anunciara en conferencia de prensa que irían a fondo con la reforma de la Ley de Salud Mental, la Cámara alta cumplió este jueves ese objetivo al dar media sanción al proyecto. Lo hizo con los votos favorables de 42 senadores, con 21 votos en contra y ninguna abstención.
Esta reforma era propiciada por el Gobierno desde la Ley de Bases original; luego fue impulsada a través de un proyecto del Ejecutivo presentado en abril de este año y finalmente ahora fue desempolvado el texto para introducirle modificaciones acordadas que permitieron finalmente su llegada al recinto.
La senadora oficialista Ivanna Arrascaeta explicó las modificaciones que se proponen a la ley y afirmó que con las mismas se busca “llegar a tiempo”. Miembro informante como presidenta de la Comisión de Salud, la puntana detalló los cambios sobre el texto original enviado por el Poder Ejecutivo y aseguró que la actual norma está “desactualizada” y se requieren “herramientas nuevas”.
En su discurso, la legisladora señaló que el dictamen “es el resultado de un proceso amplio de escucha” y recordó que por las comisiones pasaron “más de 70 expositores, instituciones, asociaciones civiles, familias, profesionales del derecho y psiquiatría”, entre otros. Además, los cambios se presentaron en el marco del Consejo Federal de Salud (COFESA) y los ministros de las provincias enviaron sus aportes. “Este proceso enriqueció el proyecto original”, agregó.
Ella apuntó que la Ley 26.657, sancionada en 2010, “consagró derechos y garantías valiosas”, pero tras 16 años “ha resultado insuficiente para garantizar la efectividad de esos derechos y exige dotar al sistema de herramientas nuevas”. Luego, se refirió a los cambios en el objeto de la ley, las condiciones de internaciones voluntarias e involuntarias y la inclusión de unos capítulos referidos a niños y adolescentes, entre otros.
Un discurso muy político fue el que dio la senadora sanjuanina María Celeste Giménez Navarro, que advirtió que “una persona que está atravesando una situación mental sigue siendo una persona con derechos. Fue justamente ese cambio de paradigma lo que hizo que este Congreso en 2010 sancionara esa norma que puso en el centro a los derechos humanos, la inclusión y a la responsabilidad del Estado. Para garantizar derechos, no para restringirlos; para hacerse cargo de las desigualdades, no para profundizarlas; entendiendo que la salud mental no puede ser un privilegio solamente para quienes puedan pagarla”.
La senadora del bloque Justicialista recordó que “no pasó tanto tiempo, uy sin embargo estamos discutiendo una reforma regresiva en un país diferente. En una Argentina donde han hecho del ajuste la principal política de Estado. Donde miles de compatriotas viven con la angustia de no saber cómo llegar a fin de mes. Por eso que entre otras miles de cosas, me parece una hipocresía enorme que ustedes vengan a hablarnos de salud mental sin hacerse cargo del desastre que están haciendo de su política económica. Como si pudiesemos discutir de salud mental aislados de las condiciones materiales de nuestro pueblo”.
En ese sentido advirtió que la Organización Mundial de la Salud reconoce que “la pobreza, la desigualdad y la incertidumbre económica son factores que afectan gravemente la salud mental. El problema es que ustedes no conocen a los argentinos y argentinas, y tampoco tienen la voluntad de querer hacerlo. ¿O me van a decir que vivir con la angustia de tener una calculadora en la cabeza, pensando cómo llegar a fin de mes, cómo pagar al alquiler, o cómo poner un plato de comida en la mesa familiar no afecta la salud mental?”.
La senadora catamarqueña Lucía Corpacci sostuvo que no hay duda de que la salud mental es un problema grave en nuestro país, y dio cifras de suicidios. En la provincia de Buenos Aires, dijo, se suicidan diariamente entre 5 y 6 personas; mientras que en el país, el promedio es de 14 por día.
En ese marco advirtió que el suicidio se ha transformado en la primera causa de muerte, superando los accidentes de tránsito y las muertes por homicidio. “Por lo tanto -advirtió-, nadie discute que tenemos un serio problema de salud mental. Y se viene incrementando en los últimos dos años”, situación en la que consideró que el endeudamiento, la incertidumbre y la violencia que se vive “tienen mucho que ver”.
“Si bien tenemos un grave problema de salud mental, no creo que la solución pase por cambiar la ley vigente, sino por dotarla de lo que necesite”, enfatizó.
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