En su época como funcionario, Luis Juez quedó marcado por una de las peores etapas municipales. Al ex peronista le trabaron numerosos paros y su gestión estuvo casi en manos del radical sindicato del SUOEM, al que Llaryora le dio prioridad dominar.
Al parecer, los recuerdos de una administración turbulenta de la ciudad de Córdoba pesaron a la hora de la votación. Testigo de ello fueron los resultados favorables al actual intendente en los recintos capitalinos.
De hecho, Martín Llaryora admitió que se quedó con la provincia gracias a la ciudad. Lugar donde Juez no pudo penetrar por su pasado.
Respecto a ello, no es casualidad que el senador haya dominado en el interior. Su apuesta siempre fue la de emparejar por fuera y, de hecho, casi lo logra.
Por otra parte, el acercamiento de Larreta a Schiaretti y al PJ cordobés ofició, de alguna manera, de impulso para Juez que hasta el momento llevaba una campaña chata. En un claro rebote sin intenciones por parte del jefe de Gobierno porteño, las charlas con Schiaretti potenciaron la imagen de víctima que siempre supo manejar Juez.
Aunque ese combustible llegó muy tarde, en una campaña que fue de muy baja calidad por falta de argumentos. Antes de ese movimiento nacional, Juez caía frente a Llaryora por más de 15 puntos.
Por su parte, Larreta felicitó públicamente a Juez por la elección y evitó confrontaciones a sabiendas de que el cordobés apoyará a Patricia Bullrich. “Es una gran elección de Luis. Todavía falta un 5% de las mesas, venía lento (el escrutinio),m esperemos el resultado final, pero fue la mejor elección a gobernador de Juntos por el Cambio en la historia, y eso muestra la fuerza que tiene el cambio y que el kirchnerismo fue un fracaso absoluto”, expresó el porteño.
La historia se repite
Además de los señalamientos internos, Luis Juez volvió a sacar el traje de herido para denunciar, esta vez implícitamente, la posibilidad de una manipulación electoral. El lunes post electoral fue elegido por el candidato a gobernador para lanzar fuertes críticas al proceso.
Luis Juez, con la sangre en el ojo.
Luis Juez volvió a la derrota como en 2007.
“No soy un cobarde, tengo los huevos como dos calabazas. Me la banco. Me gusta perder o ganar. Pero no me gusta que me roben, que me maltraten. Yo a los tramposos no les acepto nada. Si hubiesen hecho las cosas como corresponde, yo hubiera ido a meterle un abrazo como Dios manda", advirtió. Y se eximió de culpa en la derrota que encarnó.
“No soy un soberbio que no va a reconocer si se equivocó. Pero la culpa no fue mía”, explicó. Y así invitó a muchos a un viaje en el tiempo.
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