“En Córdoba, que no es una isla, logramos sortear gran parte de las dificultades que sufren todos; logramos avanzar con nuestros planes de gobierno; logramos comercializar con países del mundo que confían en nosotros; y lo hacemos porque trabajamos junto a todos los sectores, proporcionando certezas, gestionando con normalidad”, resaltó el gobernador de Córdoba. A pesar de haber sido emparentado con Juntos por el Cambio, Schiaretti se desmarcó incluso en un discurso que encuentra puntos en común con la oposición nacional.
“No es progresista quien gobierna de manera autocrática y feudal por más que recite consignas progresistas, sino quien aplica políticas públicas que apuntalen la movilidad social ascendente, respetando la institucionalidad y coordinando con todas las expresiones de la sociedad”, dijo, haciendo estallar los aplausos de los legisladores del peronismo. En su discurso, Schiaretti demostró además un nivel de poder y respeto local que pocos gozan, ante la mirada atenta de la oposición.
De esa manera, el gobernador saliente dio por concluido un acto de suma importancia para todo el ámbito político. Nacional como nunca, Juan Schiaretti cerró su etapa discursiva como gobernador para embarcarse en el traje de precandidato nacional.
Pero más trascendente aún es el hecho de que se trata de el final de una versión dirigencial que ya está extinta en Argentina, y sobre todo en el peronismo. Una generación que cierra la etapa post dictatorial y que abre paso a nuevos dirigentes.
Apertura del 145° Período Legislativo en Córdoba
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