Mondino reemplazará a Milei en la cumbre del Mercosur. De esa forma, el Presidente evitará cruzarse con Lula, que lo esquivó en la reunión del G7 en Italia, pero sobre todo con el presidente de Bolivia, Luis Arce, luego de que el Gobierno calificara como “falsa” la denuncia sobre un intento de golpe de Estado en el vecino país que ingresará formalmente al Mercosur motivada por el levantamiento de un sector de las Fuerzas Armadas. Al margen de un comentario que no guarda precedente en la historia de la diplomacia argentina, Milei termina convergiendo con el principal promotor en Bolivia de la teoría del “autogolpe”: el socialista Evo Morales.
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Luis Arce hoy enfrentado con Evo Morales, a quien termina dando la razón Javier Milei.
La decepción
Arce en Bolivia, Lula en Brasil y Sánchez en España están unidos por el mismo hilo, el de la antítesis ideológica planteada por Milei como cuestión irrenunciable. Pero al mismo tiempo, el antagonismo doctrinario puede resultar un artificio montado para mantener en alto la moral libertaria, que se expresa en las redes sociales más que en cualquier otro lado, cuando en el plano local la situación empieza a complicarse. De la misma forma podría catalogarse el ataque permanente contra algunos periodistas o medios de comunicación al que el oficialismo no puede domesticar.
Estos elementos de distracción se hacen palpables cuando aparecen para Milei nubarrones económicos y políticos. La turbulencia financiera del principio de la semana fue una señal sobre la ansiedad del mercado respecto de hacia dónde va el plan económico que conducen Milei y Luis Caputo.
El ministro de Economía anticipó una conferencia de prensa para un viernes por la noche generando la expectativa de que se venía algo tan esperado como la apertura del cepo cambiario o al menos el sendero para salir de él. Caputo, en cambio, clausuró esa posibilidad en el corto plazo y anunció un cambio de manos de la deuda del Banco Central con tenedores de sus pasivos remunerados (pases, Leliqs) con el fin de cortar la emisión monetaria destinada a pagar sus intereses.
La decepción de los inversores se manifestó en una caída de los activos argentinos, con una fuerte suba del Riesgo País (que se desinfló en el final de la semana) y la disparada de los dólares alternativos, que fijaron nuevos pisos en torno a los $1.400, ampliando la brecha con el oficial por encima del 50%. El inicio de la denominada ‘Fase 2’ de la gestión empezó con un fuerte tropiezo.
Luz amarilla
En el plano político también para Milei se prende una luz -nunca mejor dicho- amarilla, por las señales de diferenciación que el PRO comienza a enviar. Hasta aquí, el partido de Mauricio Macri ha prestado una colaboración invaluable para el Gobierno. Votó sin chistar la ‘Ley Ómnibus’ y el paquete fiscal. Pero en una siguiente etapa, anticipa un discusión proyecto por proyecto, más allá de que se sigue mostrando predispuesto a colaborar con determinadas iniciativas oficialistas. Esa toma de distancia no habría que buscarla tanto en el documento de la Fundación Pensar -el think tank del PRO- con una evaluación del 1er. semestre del Gobierno como en otras declaraciones y acciones.
Milei Bullrich
Patricia Bullrich quería ejecutar la fusión del PRO y Javier Milei.
Muy contundentes fueron los comentarios de Cristian Ritondo, quien instó al Gobierno a levantar el cepo, ponderó cierto profesionalismo de los cuadro del PRO, con lo que insinuó un déficit de calidad en la tropa libertaria, lo que se vincula con presuntas falencias en la gestión que el diputado señaló. Ritondo es el jefe del bloque del PRO en la Cámara Baja y un hombre clave de la estructura política de Macri, quien lo puso al frente del partido en la provincia de Buenos Aires, en perjuicio de Patricia Bullrich, cuyo sector fue expulsado.
La ministra de Seguridad, que fue presidente del PRO hasta hace no mucho, también se quedó fuera de la Asamblea partidaria. Su sector denunció que se incumplió un acuerdo por el que la referente debía asumir la conducción del órgano que tiene la potestad de formar alianzas electorales. Bullrich, lógicamente, quiere al PRO como apéndice de La Libertad Avanza. El propio Milei insistió en que busca una fusión entre los 2 partidos. La respuesta apareció de forma clara. “El PRO no se fusionará con La Libertad Avanza” fue el punto N°1 del comunicado que se emitió luego de la asunción del macrista Martín Yeza como presidente de la Asamblea. Los bullrichistas, un puñado de 20 representan sobre un total de 150 consejeros se levantaron y se fueron. “Partido chiquito de amigos y perdedores”, dispararon luego. Aunque los disidentes negaron la fractura, habrá que ver cómo será la convivencia en esos términos. Hay un antecedente de división en la legislatura bonaerense, donde el sector bullrichista se escindió bajo la bandera libertaria.
Macri, por su parte, hizo otro aporte para tensar la relación con Milei al apurarlo a que le devuelva a la Ciudad de Buenos Aires los puntos de coparticipación que le quitó el gobierno de Alberto Fernández. El presidente del PRO instó al Ejecutivo a que cumpla el fallo de la Corte Suprema que ordena esa reparación. En el Gobierno descartan que ese conflicto obstruya la alianza estratégica que LLA tiene con los macristas en el Congreso, pero tampoco mostraron prisa en responder al reclamo del exmandatario.
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