La fiscal Dupuy también requirió el secuestro de todos los dispositivos de almacenamiento informático y la documentación que se encuentren en las viviendas y locales comerciales bajo sospecha, además de cuatro vehículos –un Audi, un Volkswagen y dos Toyota-, y que se mantenga la investigación bajo secreto de sumario para avanzar en la identificación de los autores intelectuales del espionaje ilegal.
Los sospechosos están acusados de delitos por daño agravado, violación de secretos y de la privacidad, difusión no autorizada de imágenes o grabaciones íntimas, suplantación digital de la identidad, entre otras acusaciones que puedan derivarse de la evidencia secuestrada.
De acuerdo a clarín.com, los cibercriminales, que estarían vinculados a sectores de Inteligencia, según se desprende de su modus operandi, intentaron hackear los teléfonos de funcionarios desde mayo de 2022, pero recién obtuvieron su primer acceso a uno de los dispositivos en septiembre pasado, cuando accedieron primero, con las líneas de los jueces Andrés Basso, Rodrigo Giménez Uriburu (que integraron el tribunal que juzgó a Cristina Kirchner) y el camarista Gustavo Hornos. Y más tarde, en octubre, con las de Diego Santilli y D’Alessandro.
Fuentes judiciales explicaron que los delincuentes cometieron un error que le permitió al área de Cibercrimen identificar a los autores materiales del hecho. Fue cuando chequearon la información de los damnificados en las bases de datos del RENAPER.
La banda, según señalaron desde la investigación, recurrió a un usuario acreditado en las bases de datos del organismo para obtener los números de trámites de los DNI de las víctimas. En ese momento, los criminales dejaron sus huella digitales (IP e IMEI, entre otros) en distintas operaciones, lo que le permitió a la Justicia identificar a sus integrantes y determinar que ya llevaban algún tiempo realizando estafas y robo de datos.
D'Alessandro quedó en el foco de la tormenta a partir de la filtración de chats extraídos por medio de un presunto hackeo al teléfono del ministro larretista. Así se conoció que el funcionario participó de una reunión con jueces federales y directivos del Grupo Clarín en Lago Escondido.
Por ese motivo fue imputado -junto con los otros participantes- por la justicia de Bariloche por posibles dádivas, violación de los deberes de funcionario público, tráfico de influencias y falsedad ideológica de documento público.
Luego se filtraron otras conversaciones, esta vez entre D'Alessandro y Silvio Robles, mano derecha del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti. Los intercambios involucraban fallos del máximo tribunal en relación a la coparticipación -que benefició a la Ciudad- y al Consejo de la Magistratura.
D'Alessandro y Robles fueron denunciados ante la justicia federal, pero la causa fue archivada a raíz del origen ilegal de las pruebas.
Para dedicarse a su defensa, el funcionario porteño solicitó una licencia sin goce de sueldo que vence este 06/04. No obstante, se supo que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, no lo reincorporará, sino que lo reemplazaría por Eugenio Burzaco.
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