“Los militares tenemos otro rol. No estamos preparados para cumplir órdenes de la Justicia que actúa en cuestiones de seguridad. Nuestra preparación es para enfrentar a otro fuerza estatal externa”, apuntó. De cualquier forma, no negó la posibilidad de apoyo.
“El marco jurídico nos permite realizar tareas de apoyo, como puede ser logística. Transporte, alojamiento, compartir información neutra, racionamiento, pero sin intervención directa. Porque el armamento que usamos los militares es letal. El empleo de la violencia que usamos los militares es de altísimo impacto y procedimientos que no se pueden aplicar en las calles. Sólo podemos actuar ante una agresión militar externa”, expresó el alto jefe militar. A pesar de ello, en el Gobierno nacional no descartan por completo la posibilidad de generar presencia en las calles con todo el peso disponible para frenar la escalada de violencia en Rosario.
Las peticiones de intervención de las Fuerzas Armadas se basan en una lógica presente en Rosario. La droga que ingresa y egresa de la ciudad es, en gran parte, droga importada. Eso pone al filo de la navaja al concepto de “amenaza externa” que podría activar el accionar armado.
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