La idea del intendente no es crear "mano de obra municipal", aunque queda aclarar cómo será el pase de esas personas al sector privado en una segunda instancia.
Por supuesto, los intendentes están todos esperando las partidas ansiosos y haciendo cuentas.
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"Con Pablo Zurro, Intendente de Pehuajó, que me acercó una propuesta para transformar los planes sociales que hay en esa ciudad en trabajo. Me contó que también se la envió al Ministro de Desarrollo Social de la Nación", dijo Cristina Kirchner.
Estado estúpido, Estado quebrado
El debate de fondo en la política es la falta de solvencia estatal para sostener la bola de nieve y seguir alimentándola.
El periodista Carlos Pagni analizó:
La fantasía de que utilizando el poder de la administración pública se pueden corregir todas las distorsiones, impide a la vicepresidenta tomar contacto con el drama central que enfrenta su sistema. Ese Estado corroído, desmantelado, en el que ella confía, se ha quedado sin financiamiento. Quebró. Es imposible endeudarse en dólares La fantasía de que utilizando el poder de la administración pública se pueden corregir todas las distorsiones, impide a la vicepresidenta tomar contacto con el drama central que enfrenta su sistema. Ese Estado corroído, desmantelado, en el que ella confía, se ha quedado sin financiamiento. Quebró. Es imposible endeudarse en dólares
En una columna al diario La Nación, agregó: "¿Qué está sucediendo? Lo innombrable. Un ajuste. No lo hace el Gobierno, porque es un gobierno nacional y popular. La lapicera no se mancha. Pero el juego ciego e impersonal de la economía se encarga de buscar, insensible a cualquier mortificación social, un equilibrio. La perspectiva de que los bancos, es decir, los ahorristas, no quieran seguir renovando sus bonos a Guzmán hace temer que un día pidan la plata. En consecuencia, hace temer más emisión. Es una presunción que acelera la fuga desde los pesos hacia el dólar. Por eso el contado con liquidación subió desde 208 pesos a 239 pesos entre el 7 de junio y ayer. Esa salida de dólares dibuja, en el horizonte, una posible devaluación.
Es aquí donde la economía se cruza con la política. Con una inflación de más de 80% anual, una depreciación mayor del peso, que se traslade a los precios, representa un enorme problema para los sectores más desprotegidos. La señora de Kirchner pide, también para esa encrucijada, que Alberto Fernández utilice la lapicera. Es decir, que recorte el poder de los movimientos sociales. En esta exigencia hay una preocupación general y un cálculo mezquino. El desvelo más auténtico es que la vicepresidenta, igual que Máximo Kirchner, padecen pesadillas en las que aparece una ola de descontento alentada por agentes que ellos no controlan. Miran el espejo de Chile. Imaginan un desorden a la cabeza del cual se ponga la izquierda revolucionaria, cuyas organizaciones podrían terminar arrastrando a los movimientos sociales ligados al oficialismo. Sobre todo el Evita, que controla una clientela de más de un millón de prestatarios de planes sociales".
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