Un médico surcoreano llamado Lee Beom-suk dijo a las agencias de noticias que se encontraba desbordado ante la cantidad de personas que necesitaban RCP, por lo que muchos transeúntes se unieron a ello. Dicho profesional de la salud notó la palidez de los rostros de las decenas de sujetos que se desplomaron en las calles cercanas al metro de Itaewon, post estampida, dando a entender la inmediatez de los decesos . "No podía tomarles el pulso ni la respiración y muchos de ellos tenían la nariz ensangrentada", afirmó el médico.
El jefe de la Oficina de Gestión del Orden Público de la Policía surcoreana, en declaraciones recogidas por la agencia local Yonhap, admitió de alguna manera que hubo negligencia al no prever semejante convocatoria. "Estaba previsto que se reuniera allí un gran número de personas. Pero no esperábamos que se produjeran víctimas a gran escala debido a este hecho”, aseveró el funcionario.
No obstante, el ministro del Interior, Lee Sang-min, sostuvo en la última sesión informativa que "la aglomeración no era un problema que pudiera resolverse desplegando policías o bomberos por adelantado", defendiendo al estado de la incriminación de desidia.
La última gran estampida que dejó un saldo de 2.300 muertos fue la sucedida en La Meca durante septiembre del 2015 con motivo de la peregrinación musulmana a la ciudad sagrada donde nació el profeta Mahoma, en fechas 'Hajj', quinto pilar del Islam que estipula el dogma de la caminata santa a La Meca.
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