Dentro de los posibles candidatos a heredar el bastón provincial hay varios nombres, pero ninguno tan duro como para continuar el modelo de “isla” que tanto Schiaretti como José Manuel De La Sota pudieron llevar adelante gracias a su gigante espalda política. De hecho, algunos presumen que el recambio generacional traerá una flexibilización de las posturas en Hacemos por Córdoba.
Por el lado del Frente de Todos hay una fuerza que recién está emergiendo. La reconstrucción de Carlos Caserio del espacio en Córdoba no tiene ni siquiera un año, y el nivel de notoriedad pública es muy baja, más aún teniendo en cuenta la masa opositora al Gobierno nacional que se encuentra en la provincia y que no funciona con la misma lógica que en La Matanza.
Reconociendo esas coyunturas de proyección, es que el peronismo en Córdoba no está en condiciones de llevar adelante campañas “violentas” más que en contra de la propia oposición. El futuro del espacio en Córdoba parece derivar inevitablemente en la unidad, sobre todo basándose en un factor existente irrefutable: el paso del tiempo.
En ambos espacios predomina la juventud, que muchas veces es capaz de saldar las viejas diferencias, incluso personales, que pueden llegar a tener los líderes de hoy. Un ejemplo de ello son Natalia De La Sota (precandidata a diputada de Hacemos por Córdoba) y Martín Gill (precandidato a diputada del Frente de Todos).
A priori, ambos son integrantes de espacios diferentes, pero al final son casi la misma propuesta. Apenas superando los 40 años de edad, haciendo los primeros pasos en elecciones de peso y con fuertes señales de agrado por el peronismo que enfrentarán en las legislativas, Gill y De La Sota podrían ser una foto de una futura unidad del peronismo en Córdoba.
De hecho, la hija del ex gobernador supo mostrarse muy cercana a Alberto Fernández, mientras que Martín Gill se muestra abierto a colaborar con el espacio schiarettista, de donde él mismo proviene. "Desde mi gestión como intendente me tocó restablecer una relación institucional con el gobierno de Córdoba, después de casi una década donde no había existido una relación institucional. Y hoy desde el Gobierno nacional me tocó poder trabajar fuertemente para dar vuelta esa página de desencuentros entre Nación y Provincia", supo destacar el precandidato del Frente de Todos en un reciente acto oficial en el que se mostró junto a Juan Schiaretti.
Así, los puntos de conexión posibles son muchos y bastante potables como para proyectar la unidad de Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos. Por ende, las expresiones rupturistas no deberían ser interpretadas más allá que dichos para capturar votos antikirchneristas, o de peronistas desilusionados.
El pacto entre Alberto Fernández y Juan Schiaretti apunta a sostener esos puentes. Y el armado de las listas revela sobre quienes están apoyados.