En la provincia de Buenos Aires la situación es muy distinta. En primer lugar, porque el resultado en el principal distrito electoral del país se lee, por esa condición, en clave nacional. Con casi 40% del padrón, en una elección legislativa ganar en la PBA se traduce en términos simbólicos en "ganar la elección", aunque se trate de comicios provincia por provincia. Por lo tanto, perder allí tendrá un significado político que excederá por mucho los márgenes de la General Paz.
En 2do lugar, se trata del bastión del peronismo. Y si se hace zoom sobre el Conurbano, es el territorio de Cristina Kirchner. En el último tiempo, Milei ha intentado polarizar con la exPresidente, quien levantó mucho el perfil y va por la conducción del PJ, para forzar una disputa sin matices entre su proyecto "liberal libertario" y el del "comunismo/socialismo" que el endilga al kirchnerismo. En la PBA Milei no puede darse el lujo de sólo "sumar bancas". Tiene que ganar. No sólo para fortalecer su situación en el Congreso, sino -principalmente- para sostener su relato sobre la opción de los argentinos por "el cambio".
Para ganar en territorio bonaerense, donde Axel Kicillof reeligió en la gobernación con el 45% de los votos, lo más natural sería que LLA arme con el PRO. Es un pedido explícito de José Luis Espert, a quien Milei señaló como "candidatazo" para liderar la lista el año que viene. Espert advirtió sobre el riesgo de dividir el electorado y facilitar una victoria del kirchnerismo. Incluso Diego Santilli, quien hoy por hoy defiende las iniciativas del Gobierno con mayor énfasis que cualquier libertario, deja trascender su interés de ser un candidato de síntesis entre los 2 espacios.
No es lo que preferirían las otras aristas del Triángulo de Hierro del poder mileista, Caputo y Karina. Tampoco queda claro su opción por Espert, quien no estuvo en el acto en La Plata en el que la hermana Karina lanzó el partido a nivel provincial. Caputo y Karina quieren construir una alternativa libertaria pura, condición que no le reconocerían al economista liberal, quien fuera aliado de Horacio Rodríguez Larreta en la interna de Juntos por el Cambio.
En las últimas horas circuló una encuesta que envalentona al asesor especial y la hermana presidencial en no sentirse presionados en pactar a libro cerrado con Macri y los suyos. Se trata un trabajo de CB Consultora que midió la intención de voto en la provincia de Buenos Aires. La misma arroja que si LLA y el PRO van juntos, encabezan las preferencias con el 38,5% relegando a Unión por la Patria a un 2do puesto, con el 34,7%. Pero en un escenario en el que LLA va solo, queda apenas 1,3 puntos debajo del kirchnerismo (34,1% vs 32,8%). Un empate técnico. El PRO conseguiría en esta hipótesis 7,3% de los votos.
Es decir, una alianza LLA-PRO consigue una ventaja moderada sobre el espacio de Cristina Kirchner, de unos 4 puntos (hay que descontar el margen de error de 2,7 puntos). No es un escenario que despierte demasiadas pasiones. No mejora sustancialmente la competitividad oficialista. No es un 45%. Al mismo tiempo, la versión solitaria del oficialismo logra un desempeño de paridad que lo hace entusiasmarse con la posibilidad de una construcción en la que pueda prescindir de la influencia del macrismo. Todo dependerá de los resultados que arroje la gestión de Milei. Todavía falta mucho.
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