Sin un candidato potente que por lo menos lo ayude a mantener su caudal propio, Kicillof se vería forzado a depender de un corte de boleta que en la provincia no es tan habitual.
En 2019, Kicillof fue electo gracias al arrastre de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner. De la misma forma, María Eugenia Vidal fue traccionada pero hacia abajo por el impopular Mauricio Macri. Tanto Kicillof y Vidal consiguieron, podría decirse, votos propios derivados de un corte de boleta, pero de forma marginal (algo más de un punto, Kicillof; algo más de 2 puntos, Vidal).
Queda claro que la boleta presidencial fue el factor definitorio en aquellos comicios en la provincia, y lo serían otra vez en 2023. Es una tesis que respalda la última encuesta de Federico González en el principal distrito electoral: el 81% de los consultados respondió que influye "mucho" el tramo presidencial a la hora de elegir una boleta completa en una elección simultánea. El de gobernador influye en un 72%, agrega el estudio.
Es el temor de Kicillof, especialmente en estas próximas elecciones, donde el candidato presidencial del Frente de Todos -el que sea- lleva, a diferencia de 2019 cuando era opositor, las de perder.
Hasta el momento, Kicillof sólo convocó elecciones primarias simultáneas con Nación. Le queda tiempo para decidir si las generales también se jugarán al mismo tiempo o no.
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