Según relató, la lesión en la rodilla le "consume anímicamente todo. Porque no solo estoy en esa búsqueda de mejorar, sino que además padezco el día a día", y explicó que "Me duele muchas veces para dormir, cuando me giro de lado me despierto porque me pegan unos pinchazos muy feos. Viene siendo una pesadilla sin final".
Sobre su día a día, el extenista dijo que toma "entre seis y ocho pastillas, un protector gástrico, un antiinflamatorio, un analgésico, una para la ansiedad" y contó que le afecta que le "insinúen que el problema es psicológico y vos decís 'No puede ser'. No sé por qué estoy metido en esto. A veces no lo soporto más. Es terrible. Y no sé cuándo va a terminar".
Del Potro, quien previamente a la lesión en la rodilla se recuperó de dos en la muñeca que lo marginaron del circuito, dijo que peor "es el dolor emocional" porque se "sentía muy poderoso y muy fuerte para afrontar esas piedras que me aparecían y a las que siempre les ganaba. Pero al final del día me doy cuenta que no sé si lo soy tanto. Porque la rodilla me ganó".
Sobre el derrotero que lo trajo hasta acá, el tandilense contó que "Cuando me operé la primera vez, el médico me dijo 'En tres meses vas a volver a jugar'. Esto fue en junio de 2019. Yo me había anotado en los torneos de Estocolmo, Basilea y París porque el médico me dijo 'Anotate, que llegás bien con los tiempos para jugar'. Después de esa primera cirugía, nunca más pude ni subir una escalera sin dolor".
Luego de esa intervención en Barcelona, Delpo pasó por el quirófano en enero de 2020 en Miami, en agosto de ese mismo año en Berna y en marzo de 2021 en Chicago, con la ilusión de volver a las canchas, pero ninguna le funcionó.
En febrero de 2022 aceptó una wild card para jugar el Argentina Open y cortar una inactividad de 965 días. En el debut cayó contra Federico Delbonis y terminó llorando. Luego del partido, Delpo deslizó que ese había sido el final, aunque seguiría sus intentos por volver al tenis en silencio para no presionarse ni ilusionar a nadie.
"Al día siguiente del duelo con Fede me tomé un avión a Suiza y me volví a operar la rodilla. Fue mi quinta cirugía. La gente no lo supo, porque nunca más hice públicas mis operaciones. Dije 'Esto lo tengo que hacer con perfil bajo, en secreto. Y si llega a funcionar, hago un anuncio de que vuelvo realmente'", contó.
Luego, comenzó un relato crudo y conmovedor de todo lo que experimentó desde entonces. "Fui a Suiza, estuve dos meses encerrado en un pueblo cerca de Basilea, me operaron, hice rehabilitación y no funcionó. A los dos meses y medio me dicen 'Nos quedó otra cosita, te vamos a volver a operar'. Sexta cirugía. De ahí me fui a Estados Unidos, seguí rehabilitando y entre cirugía y cirugía, probaba tratamientos. Debo tener más de cien inyecciones en la pierna, en la cadera y la espalda. Me infiltraron, me sacaron, me analizaron, me quemaron nervios, me bloquearon tendones… Un sufrimiento diario, que lo sigo teniendo", comentó.
"Me metieron una aguja de 30 o 40 centímetros en el medio del fémur, buscando bloquearme nervios, sin anestesia, porque el doctor tenía que saber si me había hecho un buen bloqueo o no de acuerdo a lo que yo sentía. Entonces no me podía anestesiar. Y yo gritando, saltando en las camillas, sufriendo ese dolor, para que me dijera 'Dale, probá, que esta funcionó'. Y yo hacía tac y me dolía. Así, una atrás de otra", continuó.
"Me operé ocho veces con médicos de todo el mundo, gastando fortunas. Cada vez que me ponía la anestesia, sentía que iba a salir bien operado y que no me iba a doler más. Y decía 'Guau, voy a estar dando la vuelta al dique en Tandil sin dolor'. Y al cabo de dos o tres meses, era llamar al médico y decirle 'Esto no funcionó, estoy igual que siempre'", se lamentó Del Potro.
Y afirmó: "Todo empezó en aquella primera cirugía. Y la verdad es que cada vez que lo pienso me genera muchísima emoción mala, me da mucha bronca, angustia e impotencia. Pero no lo puedo cambiar". Por eso, la esperanza por volver a las canchas fue reemplazada por vivir sin dolor.
Pero ahora Delpo dice tener otra lucha, pero con los médicos por el futuro de su rodilla. "Unos me dicen 'Ponete una prótesis y dejá de joder'. Y yo muchas veces digo dale, qué me garantiza la prótesis. 'Vas a tener calidad de vida'. Perfecto, es lo que busco (...) Pero después viene otro y me dice 'No, no le hagas caso porque sos muy joven para la prótesis. Esperá hasta los 50'".
"Y le dijo 'Pero Flaco, desde los 31 que no corro, no puedo subir una escalera, no puedo patear una pelota, no jugué nunca más al tenis, ¿voy a estar 15 años más de mi vida así, para ver si a los 50 me ponen la prótesis y llego vivir más o menos bien a los 60?'", contó Del Potro.
"Entonces ahora me meto en esa discusión. Y es terrible también, porque es 'Estos son los escenarios, definilo vos'. ¿Yo tengo que tomar una decisión? Si el médico sos vos. Y el que me decía tiempo atrás 'Tenés esta lesión, hacé esto' y estaba tan convencido eras vos. ¿Por qué ahora tengo que definirlo yo? Estoy metido en esa. Ojalá algún día se acabe, porque quiero vivir sin dolor", cerró.
Delpo le propuso a su amigo Djokovi que lo acompañe a cumplir "el sueño de jugar un partido más en Argentina". El para tenista más ganador de Gran Slam le dijo que si y Juan Martín planea estar en su mejor versión posible "Me puse de nuevo con la dieta, vengo bajando de peso. Me puse a entrenar, quiero llegar lo mejor posible", pero avisa "es un show para decir adiós. Ya no hay más vuelta atrás".
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