La ciudad, que ronda unos 15 mil habitantes, está ubicada al sudeste de la capital provincial, casi en la frontera con Santa Fe. Como todo en esa zona, la actividad agropecuaria es dominante.
En ese recinto, Juntos por el Cambio le arrebató el dominio municipal al peronismo, algo que fue completamente inesperado para los más optimistas del oficialismo. La victoria opositora, en manos de José María Odarda (51,45%), encendió la alerta de inmediato en los cuarteles centrales del peronismo cordobés ya que se trató de la pérdida de un municipio que hace 16 años le pertenecía al oficialismo.
El derrotado fue Santiago Giovagnoli, quien cosechó el 41,94% de los votos. El candidato contó con el apoyo de Martín Llaryora y del villamariense Martín Gill, hombre que fue cercano al Gobierno nacional y el FDT hasta el año pasado.
Precisamente, en algunos sectores del oficialismo cuestionaron la presencia de Gill en la campaña, ya que el dirigente está fuertemente asociado al kirchnerismo en esa zona de Córdoba, a pesar de que se despegó del FDT en el último tiempo. Eso fue aprovechado por la oposición para traccionar la mala imagen del Gobierno nacional en su favor.
El dato que estremeció al oficialismo sobre la derrota es que, a poco más de un mes de la elección provincial, se produjo el primer cambio de mando electoral en manos de la oposición. En todas las otras oportunidades, se habían producido victorias de las administraciones municipales en ejercicio.
Por eso mismo, en el oficialismo se dispusieron a acelerar un plan importante con el que pretenden blindar la elección provincial. Dicho plan implica agrandar la “ambulancia” para dirigentes caídos de la oposición.
La fecha apuntada es el próximo 4 de junio, cuando al menos 50 ciudades, comunas y pueblos tengan elecciones locales en simultáneo. Algo que irá dibujando el mapa para llegar al 25 de junio, día señalado para la elección provincial.
Con los resultados del domingo 4 de junio puestos, el schiarettismo saldrá con su camilla a buscar dirigentes del radicalismo y el PRO que hayan sido olvidados por Juntos por el Cambio. Ganadores, y mucho más, perdedores.
Así, el oficialismo buscaría contrarrestar un posible efecto “Corral de Bustos”, difuminando los límites con la oposición. Una estratégia completamente contraria a la que proponen en JxC, donde quieren emparentar al PJ cordobés con el kirchnerismo.
El objetivo final para el schiarettismo es llegar al 25 de junio con la mayor parte de las jurisdicciones pintadas de azul, independientemente de la bandera con la que se identifiquen sus intendentes. En las ciudades pequeñas, la tarea ya no es ganar, sino estar para asegurar el apoyo de los locales.
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