Qué se fue y qué llegó
El cambio tiene una dirección. Se fueron los zapateros, costureras, cerrajeros y otros oficios. La casa de regalos casi desapareció: de cada 3, queda 1. La zapatería y la ropa también perdieron locales, aunque menos.
Llegaron las dietéticas, que se duplicaron. Crecieron los centros de estética y manicuría, los bazares con artículos de limpieza y las verdulerías, carnicerías y fiambrerías, que entre todas sumaron cerca de mil locales.
La ciudad de Buenos Aires se renueva sin necesidad de desarrollar grandes obras y entre 2017 y 2024, 4 de cada 10 locales de barrio pasaron a vender otra cosa.
Parte de la explicación empieza lejos del mostrador. En 2024, según el INDEC, las fábricas de telas y de zapatos produjeron bastante menos que el año anterior, y las de ropa, casi lo mismo. Es el orden que se lee en la tendencia económica.
Dónde
La vereda cambió parecido en toda la Ciudad, aunque la obra no. En los barrios del sur, de Soldati a La Boca, sólo 1 de cada 100 parcelas tuvo una demolición o una obra nueva. En el norte, de Palermo a Núñez, entre 5 y 6 de cada 100. En los dos lados, 4 de cada 10 locales pasaron a vender otra cosa. Donde casi no se construye, el barrio también cambia, y lo hace desde la planta baja.
Los cafés y restaurantes crecieron mucho, pero también se mudaron. Ganaron locales en Palermo, Villa Crespo, Chacarita y Núñez, y perdieron en San Nicolás y Monserrat, los barrios de oficinas. Entre una medición y la otra pasó la pandemia y se instaló el trabajo desde casa. El café fue a buscar a la gente adonde vive.
La ropa tampoco se movió igual en todos lados. En Once, el barrio de la ropa, hay casi 4 de cada 10 locales a la calle menos. En Flores y en Floresta, aguantó.
La ciudad de Buenos Aires se renueva sin necesidad de desarrollar grandes obras y entre 2017 y 2024, 4 de cada 10 locales de barrio pasaron a vender otra cosa.
La vereda
Una obra se ve. Hay una grúa, un cartel con el permiso, y cambia la cuadra por décadas. Los locales por ahí no hacen tanto ruido, pero hablan bastante sobre cómo vivimos.
El mismo local, otro negocio
Sobre todo cómo cambió el comportamiento de consumo, no arreglamos más zapatos pero compramos comida proteica. Cierra un café en el centro y abre otro en Chacarita o en Villa Crespo donde ahora se pasa una parte más grande del día. Ninguno de esos cambios necesitó un ladrillo nuevo. Los hicieron los vecinos con lo que compran y los comerciantes con lo que deciden abrir.
Las dos mediciones dejan una idea simple: para saber cómo cambia un barrio no alcanza con contar edificios nuevos. Se habla mucho de gentrificación, transformación, cambios en los comportamientos de consumo. Entre 2017 y 2024, la mayor parte del cambio pasó adentro de los mismos locales, sin una obra de por medio. Ahí se ve primero qué necesita la gente que vive cerca, y qué dejó de necesitar.
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