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Tensión máxima: Córdoba a 661 camas del 100%

La Provincia prevé un desborde hospitalario en los próximos días y trabaja contrarreloj con los intendentes para establecer un nuevo confinamiento efectivo, ya que el último decretado por Alberto Fernández no se cumplió de manera estricta. El regreso a fase 1 es inminente, y se espera que se de cuando la ocupación de camas llegue al 80%, algo que ocurrirá en las próximas horas. Además, las tensiones políticas se encuentran al máximo, entre advertencias de Nación y tensiones locales. Ayer se superó el techo de 5 mil contagios diarios.

CÓRDOBA. Luego de un martes (1/6) con récord de contagios (5132), Córdoba ingresó en una de las etapas más oscuras y preocupantes de la pandemia de manera oficial. Con una ocupación hospitalaria (76%) que crece minuto a minuto, la demanda de camas críticas ya comenzó a sufrir síntomas de desborde, sobre todo con pacientes que ya esperan varias y valiosas horas para ser internados.

Las derivaciones de enfermos ya son una práctica común hace varios días, y los principales nosocomios del sistema ya denotan una ocupación plena. Un ejemplo de ello es el hospital Rawson, la institución de referencia a nivel provincial y con la terapia intensiva más grande de la provincia, con una ocupación del 100% y con derivaciones permanentes desde un lugar que antes invitaba a los pacientes con coronavirus a acudir a su instalación.  

Ya con la temida realidad del desborde golpeando la puerta, el Gobierno cordobés tiene decidido aplicar restricciones muy severas (se especula con algo más allá que una fase 1) a partir del fin de semana (5/6) y por “tiempo indeterminado” hasta que el sistema se recupere. El principal criterio para tomar una decisión tan contraria a las políticas que la gestión de Juan Schiaretti venía denotando respecto a la pandemia es la ocupación de camas. 

Si bien la Provincia intentó impulsar una situación controlada respecto a la segunda ola, los números se hicieron insostenibles. El ministro de Salud, Diego Cardozo, advirtió ayer, luego de varias reuniones de urgencia, que el criterio para disparar un nuevo confinamiento es llegar al 80% de ocupación de camas (2.643) de terapia intensiva, lo que dejaría a Córdoba a 661 camas del colapso (3.304 camas totales destinadas a Covid, en una plaza de 8 mil camas para todas las patologías). 

Esta idea fue consensuada con gran parte del bloque de intendentes provinciales, que promovieron una actitud más agresiva en cuanto a restricciones para disminuir la circulación. En los últimos días, Córdoba promedió los 4 mil casos diarios, de los cuales se calcula que el 20% pueden desarrollar enfermedades que requieran atención médica. 

De ese 20%, se estima que un 5% llegue a necesitar una cama de terapia intensiva, de las que hoy escasean, a pesar de ser uno de los sistemas hospitalarios más robustos del país. De esta manera, y con un ritmo de casos muy alto sostenido durante las últimas dos semanas, el disparador de restricciones severas sería inevitable. 

Tal es el nivel de preocupación, que Córdoba debió dar marcha atrás con lo decidido para el fin de semana (no acatar el DNU) y debió acogerse bajo las recomendaciones de Nación. Incluso la situación llevaría a la Provincia a suspender totalmente las clases presenciales, un tema que generó controversia con el Gobierno nacional. 

Ahora las autoridades cordobesas están desafiadas a encontrar un equilibrio. La implementación del DNU que rigió hasta el lunes pasado (31/5) no obtuvo el rigor de cumplimiento que sí tuvieron medidas similares en el 2020. 

Por eso, entre intendentes y funcionarios buscan poder consensuar las medidas con todos los sectores, de modo que haya un apoyo que aumente la efectividad de las mismas. Además de la situación sanitaria, la gestión de Hacemos por Córdoba está luchando, al mismo tiempo, con la tensión política. 

En las últimas horas, el Centro Cívico fue objeto de numerosas críticas fruto del manejo de la pandemia, tanto del oficialismo nacional como de la oposición local. En su mayoría se reclama una inacción y un ocultamiento de números y realidades. 

Desde la Casa Rosada acusaron a Schiaretti de especular con las medidas para favorecer a su espacio electoralmente. Y desde el Gobierno cordobés respondieron inmediatamente.

Por lo que la administración cordobesa no sólo está ocupada en lo urgente, sino también en el plano político. Otra crítica que recibió el Gobierno, también desde el arco kirchnerista, fue la que vino desde el sector docente, donde se lo acusó de “saturar camas para poner restricciones”. 

Sin dudas estas tensiones no hacen más que sacar de foco a un Gobierno cordobés que intenta hacer malabares para evitar un desborde que deje imágenes cruentas como las que se vieron en otras partes del mundo. Lamentablemente, y según palabras de las propias autoridades, lo más duro está por llegar para la provincia mediterránea. 
 

En cuanto a la vacunación, Córdoba ya colocó más de 1 millón de dosis, completando jornadas récord en los últimos días con más de 40 mil vacunados diarios. Casi 300 mil personas completaron su esquema de vacunación. 

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