Si bien la Provincia intentó impulsar una situación controlada respecto a la segunda ola, los números se hicieron insostenibles. El ministro de Salud, Diego Cardozo, advirtió ayer, luego de varias reuniones de urgencia, que el criterio para disparar un nuevo confinamiento es llegar al 80% de ocupación de camas (2.643) de terapia intensiva, lo que dejaría a Córdoba a 661 camas del colapso (3.304 camas totales destinadas a Covid, en una plaza de 8 mil camas para todas las patologías).
Esta idea fue consensuada con gran parte del bloque de intendentes provinciales, que promovieron una actitud más agresiva en cuanto a restricciones para disminuir la circulación. En los últimos días, Córdoba promedió los 4 mil casos diarios, de los cuales se calcula que el 20% pueden desarrollar enfermedades que requieran atención médica.
De ese 20%, se estima que un 5% llegue a necesitar una cama de terapia intensiva, de las que hoy escasean, a pesar de ser uno de los sistemas hospitalarios más robustos del país. De esta manera, y con un ritmo de casos muy alto sostenido durante las últimas dos semanas, el disparador de restricciones severas sería inevitable.
Tal es el nivel de preocupación, que Córdoba debió dar marcha atrás con lo decidido para el fin de semana (no acatar el DNU) y debió acogerse bajo las recomendaciones de Nación. Incluso la situación llevaría a la Provincia a suspender totalmente las clases presenciales, un tema que generó controversia con el Gobierno nacional.
Ahora las autoridades cordobesas están desafiadas a encontrar un equilibrio. La implementación del DNU que rigió hasta el lunes pasado (31/5) no obtuvo el rigor de cumplimiento que sí tuvieron medidas similares en el 2020.
Por eso, entre intendentes y funcionarios buscan poder consensuar las medidas con todos los sectores, de modo que haya un apoyo que aumente la efectividad de las mismas. Además de la situación sanitaria, la gestión de Hacemos por Córdoba está luchando, al mismo tiempo, con la tensión política.
En las últimas horas, el Centro Cívico fue objeto de numerosas críticas fruto del manejo de la pandemia, tanto del oficialismo nacional como de la oposición local. En su mayoría se reclama una inacción y un ocultamiento de números y realidades.
Desde la Casa Rosada acusaron a Schiaretti de especular con las medidas para favorecer a su espacio electoralmente. Y desde el Gobierno cordobés respondieron inmediatamente.
Por lo que la administración cordobesa no sólo está ocupada en lo urgente, sino también en el plano político. Otra crítica que recibió el Gobierno, también desde el arco kirchnerista, fue la que vino desde el sector docente, donde se lo acusó de “saturar camas para poner restricciones”.
Sin dudas estas tensiones no hacen más que sacar de foco a un Gobierno cordobés que intenta hacer malabares para evitar un desborde que deje imágenes cruentas como las que se vieron en otras partes del mundo. Lamentablemente, y según palabras de las propias autoridades, lo más duro está por llegar para la provincia mediterránea.
En cuanto a la vacunación, Córdoba ya colocó más de 1 millón de dosis, completando jornadas récord en los últimos días con más de 40 mil vacunados diarios. Casi 300 mil personas completaron su esquema de vacunación.