"Es un estado de conmoción que explica que muchas personas estén confundidas y cansadas, hay problemas económicos; es decir, hay muchas dificultades que ha generado la pandemia, no la cuarentena", agregó el director de la Fundación Huésped.
En la continuidad de la entrevista el infectólogo expresó: "Es un momento en el que hay que ser muy empático con las personas, tratar de entender". Y apeló a una comparación para describir el escenario actual y la respuesta individual: "Hagamos de cuenta que se nos está quemando la casa, podés hacer tres cosas: no hacer nada, ayudar a apagar el fuego con arena y agua o acercar madera y papel para que el incendio sea mayor", indicó.
"Lo ideal es que todos tiremos agua y arena, pero creo que tenemos muchas personas que están en una situación pasiva, no dándose cuenta de la importancia que tiene la responsabilidad individual en esto, y tenemos un pequeño grupo que está acercando papel y madera", apuntó.
"Cada uno de nosotros tiene que reflexionar, creo que la pregunta es: hasta que tengamos una vacuna efectiva, ¿cuántos muertos estamos dispuestos a aceptar? ¿cuántos enfermos? ¿cuántas unidades de terapia intensiva colapsadas, cuántos médicos, kinesiólogos o enfermeros agotados?", cuestionó.
"Hay que pensar si queremos ser un eslabón en la cadena de trasmisión o un muro que impida que la gente se infecte", concluyó.