En su lugar, Caamaño sólo asistió al Congreso a fines de octubre porque fue citada para dar un informe de gestión ante la Bicameral de Inteligencia para explicar las denuncias que presentó ante la Justicia y especialmente señalar a los responsables del escándalo que se produjo por la filtración de 3.850 Resoluciones de la AFI de la gestión anterior.
Caamaño había sumado puntos en el mundo K para su designación en la AFI cuando denunció ante la Justicia el supuesto espionaje ilegal durante el gobierno de Mauricio Macri y aportó 500 fichas de periodistas y académicos halladas en una caja fuerte.
Pero la filtración de información dejó expuesta la identidad de más de 2.000 espías y exagentes, así como seis convenios secretos de la Agencia que dirige con Estados Unidos, España, Bolivia y Paraguay.
Ese traspié parece haber frenado su designación, a pesar de que en su informe antes los legisladores reveló que estaba trabajando en un proyecto para una nueva Ley de Inteligencia y que estaba redactando el nuevo Plan de Inteligencia Nacional.
Además, a pesar de las promesas de recortes de gastos, tras dar de baja a más de 500 espías, su gestión incorporó a 350 agentes.
En su exposición en el Congreso también reveló que el Presupuesto de la AFI consiguió unos $1.000 millones más.
Ahora Caamaño intenta superar la filtración de información con una polémica decisión que altera el funcionamiento de la agencia y el trabajo de sus integrantes: los espías de las áreas que no realizan inteligencia utilizarán sus nombres reales.
Cabe recordar que hasta hoy, casi todo el plantel de la AFI se identifica con un alias, lo que significa un cambio sustancial en el mundo de los espías.
Según dispuso Caamaño en la resolución 1471/2020, “el personal afectado directamente a la Dirección General, a la Dirección de Comunicación e Información Pública, a la Dirección de Asuntos Internos, a la Unidad de Auditoría Interna, al Gabinete de Asesores, a la Escuela Nacional de Inteligencia, a la Secretaría de Administración y Apoyo -con excepción de la Dirección de Seguridad y Custodia- y a la Secretaría de Planificación de Inteligencia Nacional con sus áreas dependientes” no utilizará “ningún tipo de nombre supuesto o identidad reservada y/o encubierta, tanto dentro como fuera del ámbito” de la AFI.
Según la interventora, las áreas relevadas de la reserva de identidad “no realizan actividades de inteligencia nacional”, por lo que considera que “no existe ningún tipo de riesgo para la seguridad de la información ni en las funciones asignadas a esta agencia”.
El problema es que limitar el uso de alias ¿significa que no habrá más ascensos? ¿Qué no habrá desplazamientos?
¿Qué ocurre con alguien que ingresa en un cargo que no requiere alias y es identificado? ¿no podrá pasar a otro cargo que requiera alias?