Desde La Pampa a su vez señalan que dicho río sufre su nivel de caudal más bajo en años. Su gobierno se niega a darle el control del grifo a Mendoza. Hasta 2019 ,ésta era la única provincia que se oponía a Portezuelo del Viento pero en diciembre las administraciones de Neuquén, Río Negro y Buenos Aires (elecciones mediante) cambiaron y ahora se alinean más con la postura pampeana.
De hecho, en marzo del año pasado las últimas dos suscribieron al acta que aprobó el Estudio de Impacto Ambiental Regional (EIAR) aplicado a la obra.
La reunión de este viernes será clave entonces para acercar posiciones: "Se convocó porque lo pidieron por escrito cuatro provincias" señalan desde la Casa Rosada.
En julio el presidente Alberto Fernández debería entregarle a Mendoza una suma de USD 18 millones, un desembolso que se sumaría a los ya realizados por la gestión de Mauricio Macri y otros ya aportados por la gestión actual. Con esa suma, Mendoza contaría ya con 55 de los 1023 millones comprometidos por el gobierno nacional par financiar la obra,
Sin embargo, el propio Jefe de Estado salió a decir hace algunos días: "No voy a financiar una obra cuestionada por las cuatro provincias". De ahí la importancia de la reunión del viernes para el gobierno mendocino.
Ahora bien, más allá del eventual impacto ambiental y los temores de La Pampa por el agua, hay otra "problemática" que implica la realización de Portezuelo del Viento: la desaparición de un pueblo entero.
Se trata de Las Loicas, una localidad de menos de 200 familias, muy cerca de Chile ubicada sobre la ruta 145 y también muy pequeña, que quedará literalmente bajo el agua ante el desarrollo de la presa. Claro que el proyecto implica también relocalizar a sus habitantes.
El pueblo cuenta con modestos recursos y la actividad principal en la ganadería. Se alimenta de un grupo electrógeno que les proporciona luz hasta seis horas al día
Desde el gobierno mendocino indican que los pobladores serán mudados a la costa sur del lago, donde se levantará una villa con 80 casas, polideportivo, centros asistenciales y dos edificios funconaran como hospedaje para los obreros durante la obra y luego , cuando ésta esté concluida, como hoteles, según reporta el diario La Nación.
Más allá del traslado y los beneficios que promete la obra (más energía, mejor irrigación, más empleo e inversiones y una mejor calidad de vida para el sur mendocino), muchos habitantes de La Laicas ven con gran recelo su desarrollo a costa de perder el pueblo y todo lo que ello conlleva.
El director de una escuela de dicha localidad, Danilo Giménez, en una nota para el portal Unidiversidad explicó la reticencia de muchos sobre la realización de Portezuelo del Viento.
Giménez señaló que el Paso Internacional El Pehuenche también quedaría bajo el agua del dique y que constituye otro riesgo para los habitantes del lugar debido a que es una zona sísmica y el paredón de la represa tendría una altura de alrededor de 120 metros.
Un problema para la economía de la región (reporte Unidiversidad)
Giménez explicó también que el problema no es solamente trasladar a todo el pueblo, sino que Portezuelo del Viento también abarcaría toda la región de pastoreo. El entrevistado explicó que toda la economía de la región es netamente ganadera y se basa en la cría de ganado caprino y bovino, pero los sectores en los que se hace la llamada “veraneada” también quedará bajo el agua.
“Prácticamente todas las personas se dedican a eso y además estamos muy cerca del límite con Chile, así que no hay muchos lugares adonde podamos movernos”, explicó Giménez. Agregó que la situación hace difícil reubicar, además de a la gente, a todo el ganado.