"La carne es el primer producto que se relaciona con la inflación. Siempre vemos que cuando aumenta la carne, aumenta todo lo demás. Es un rubro muy importante para el argentino que es gran consumidor de carne. Entonces, el aumento en los precios afecta a la mesa de los argentinos", inició.
También, contó cómo influyó la crisis sanitaria del coronavirus en el rubro: "Durante la pandemia, el trabajo cambió muchísimo. El consumo de carnes bajo a niveles mínimos en la historia y hubo que reinventarse. Es un mercado transparente, los precios son transparentes, tanto para el productor como para los compradores".
Por otro lado, el carnicero aseguró que "si bien la exportación siguió funcionando y tuvo récord en volumen, no ha tenido el mismo récord en cuanto a los valores. Entonces, lo que uno intenta demostrar es que, aún sea exportando, no existe una rentabilidad adicional", señaló. Además, habló sobre las exportaciones que realiza Argentina: "Del animal se consume todo. La mejor muestra son las exportaciones a China que consume carne de buena y mala calidad. Por otro lado, tenemos un mercado demandante como lo es el de Brasil que valoriza la carne de primer nivel como el novillo pesado que cuenta con gran cantidad de grasa y de carne", afirmó.
Por último, agregó:"No importa lo que vale la carne en Estados Unidos, importa lo que el mundo le paga a Argentina. Es por esto que hoy, debido a la pandemia y la recesión mundial en todo el mundo, los valores internacionales han bajado. Entonces, hoy compiten mano a mano con los precios que tenemos en el consumo interno"-siguió- "Los precios de los cortes lo da la demanda. Podríamos vender todos los cortes de carne si quisiéramos. El que compra falda tendrá que pagar un poco más de lo normal y, seguramente, el que compre lomo le saldrá más barato. La idea general es que hay una rentabilidad sobre la carne. No está sobre marcada, sino que tiene que ver cómo el carnicero arma su lista de precios", concluyó.