Dicho grupo empresarial, encabezado por Euclides Bugliotti, un poderoso empresario con grandes contactos políticos a nivel nacional, decidió reducir su amplitud de rubros dada la afección de la pandemia. Por ello dispuso el cierre de tres grandes negocios que tenía en su poder.
En primer lugar y como más resonante, se decidió el cierre del Orfeo Superdomo, un estadio moderno y de nivel internacional emplazado en la zona norte de la ciudad de Córdoba, que daba trabajo fijo y ocasional (por evento) a cientos de personas. Si bien los planes son reciclar el estadio y reconvertirlo en un centro de salud, los puestos de trabajo perdido no se recuperarán por el volumen que representaban las actividades que allí se llevaban a cabo (recitales, eventos deportivos y religiosos).
Además, el Grupo Dinosaurio dispuso el cierre momentáneo de sus hoteles cinco estrellas de Córdoba y Salsipuedes, el cierre de todos los Cines Dinosaurio, y una reestructuración comercial dentro de los centros comerciales Dinosaurio Mall, donde redujo presencia propia de la marca, lo que se traduce en menos puestos de trabajo.
En otro caso, se encuentra el cierre del Sheraton Córdoba Hotel. La marca de Marriott franquiciada por Quinto Centenario S.A, decidió reducir su actividad al mínimo producto de la pandemia y la crisis del sector hotelero, aunque el plan es cerrar.
El gran hotel apostado en el centro de la ciudad de Córdoba se encuentra rumbo a su desaparición, aunque los empleados hacen un último intento por sostener la actividad, a pesar de la bajísima demanda (la empresa exige una reducción casi total del staff para poder continuar abiertos). A eso se suma la partida de Amérian, que cerró su plaza en Córdoba de manera definitiva luego de 9 meses de inactividad absoluta y una reactivación que nunca llegó.
Por último, se puede repasar la partida de LATAM, un cierre que afectó en varios puntos del país, pero especialmente en Córdoba, ya que era uno de los centros de operaciones de la empresa dada la magnitud del Aeropuerto Internacional Ambrosio Taravella, y allí se apostaban cientos de empleos cordobeses que dejaron de existir. Toda esa movida comercial fue un ejemplo de una tendencia que preocupa mucho ya que las reestructuraciones están dejando a mucha gente en el camino.
“Todas las empresas estamos teniendo muchísimos problemas. Y los problemas van desde las dificultades para poder importar hasta la presión impositiva muy fuerte que nos hemos olvidado de comentar, porque durante el año pasado nos hemos dedicado a la pandemia. La presión impositiva hace casi imposible trabajar”, expresó Viale, apuntando hacia las políticas tributarias que se sostuvieron a pesar de la situación inusual. Todo ello se traduce en menos empleo.
Durante el segundo trimestre del 2020, Córdoba fue uno de los distritos con mayor desempleo, solo por detrás del AMBA. En ese entonces, el INDEC indicó que el Gran Córdoba había rozado el 20% en la tasa de desempleo. Ya para el tercer trimestre esos números se redujeron visiblemente (14,3%), pero dejaron un problema residual que ahora vuelve a rodar, ya pasada la cuarentena más estricta y la inactividad.
“Los costos crecieron muchísimo. Pareciera que no, pero todo sube, la nafta, electricidad, impuestos. Se toman medidas parche pero en definitiva la crisis es muy profunda”, remarcó Viale. Esa falta de empleo en Córdoba no solo aumenta los índices de pobreza, que rondó el 42% durante el 2020 (unas 708 mil personas solo en el Gran Córdoba), sino también la inseguridad.
En los últimos meses, Córdoba viene experimentando una auténtica ola de inseguridad, con asaltos violentos, robos en las calles y movimientos mafiosos, donde la propia policía se ve involucrada. Basta con mencionar el caso de los polichorros, para graficar la inseguridad que sufre la provincia cordobesa.
“Nuestros datos muestran una pérdida de 30379 puestos de trabajo desde julio a diciembre del 2020. Es decir, un 9,6% considerando trabajadores formales e informales de Córdoba en el comercio únicamente”, concluyó el titular de la Cámara de Comercio de Córdoba. Sin dudas, la situación es apremiante, y sin un rumbo económico claro ni medidas de descompresión a las empresas, el empleo privado seguirá cayendo en Córdoba, y en el país.