Históricamente, Córdoba ha sido una de las provincias protagonistas en la resistencia al crecimiento kirchnerista en el interior del país, representando una de las plazas que la fuerza K no pudo dominar políticamente. Sin embargo, desde la asunción de Alberto Fernández como presidente de la Nación en 2019, el oficialismo cordobés se ha mostrado más dispuesto a un acercamiento que en años anteriores, comprendiendo que Córdoba ya no es la “isla” que alguna vez propuso el difunto ex gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel de la Sota.
Pero este acercamiento no se ha hecho definitivo aún, al menos no en los temas calientes. La reforma que Cristina Kirchner impulsa para el Ministerio Público Fiscal, donde busca revocar el carácter vitalicio del cargo de Procurador General de La Nación y la forma de elección de este último, es uno de esos temas. El schiarettismo conoce bien a su votante cordobés y sabe que, de inclinar la balanza en favor del kirchnerismo en estos tratamientos, puede perder fuertemente en su propia casa.
La postura del PJ cordobés va en consonancia con lo resuelto respecto a la polémica reforma judicial que auspicia Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, a pesar de que la reforma de la procuración todavía no obtuvo media sanción en senadores (la obtendría el viernes 27/11), los diputados de Schiaretti ya declararon por lo bajo cuál será su postura.
Pero el schiarettismo no es el único peronismo del “centro” que se muestra reticente a prestar conformidad a las reformas impulsadas por el kirchnerismo. La legisladora Graciela Camaño (alineada a Lavagna) ya advirtió que no votaría en favor de las reformas. En conjunto con lavagnismo y el schiarettismo, existen otros peronismos que tienen bancas tradicionales, y que tampoco están de acuerdo a prestar sus votos en favor del proyecto kirchnerista de reformas.
Cabe aclarar que estas posturas son las manifestaciones previas y que el escenario político puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. A priori, el schiarettismo busca marcar diferencias en medio de tantos abrazos con Alberto Fernández, para dejarle en claro al votante del PJ cordobés que su partido no parece estar dispuesto a entregarse del todo al proyecto nacional y popular.
La reforma del Ministerio Público Fiscal, el otro caballito de batalla kirchnerista
Esta reforma comprende revocar el índole vitalicio del puesto de Procurador General de la Nación y cambiar su forma de elección. Actualmente, el el jefe de los fiscales federales necesita el consenso de dos tercios de la Cámara alta para poder acceder al cargo. El proyecto kirchnerista propone llevar esa cantidad a una mayoría absoluta. Además, el carácter vitalicio pretende ser llevado a un periodo de 5 años con posibilidad de renovación.
Esta reforma buscaría remover a Eugenio Casal, jefe de fiscales a nivel nacional nombrado en el gobierno de Mauricio Macri.