"Apenas asumí en la causa Correo entraron a mi auto en la puerta de mi casa. Lo violentaron y revisaron y se llevaron papeles. Está filmado y hasta se ve que se ponen guantes para revisar los papeles. Hay una denuncia abierta en la fiscalía de Campagnoli” indicó ante la Bicameral en el marco el pedido de juicio político contra Casal.
En ese sentido, se permite sospechar del sumario abierto en su contra por el mismo Casal por supuesto maltrato a empleados que trabajaron con ella en la fiscalía: “En 23 años de carrera no tuve nunca una denuncia en mi legajo teniendo trabajadores a mi cargo, el único patrimonio que yo tengo es mi honor. Estas difamaciones impactan en mi buen nombre y honor, señaló al respecto".
"Me abrieron un sumario para estudiar mis rasgos de personalidad, a ver si era una jefa servera. Esto me pasó por ser mujer. ¿A cuántos hombres le abren un sumario por este tema? Hace 23 años que soy docente en universidades públicas. Nunca tuve una denuncia por maltrato. Ahora soy la empleada loca", agregó.
Para la fiscal, "hubo una elección arbitraria de testigos". "Llamaron a gente de la que yo había pedido el traslado por falta de confianza. Ningún testigo juró decir verdad, a pesar de que eran altos funcionarios, eran secretarios. Cuando yo planteé esto, el procurador Casal dijo que no era grave"
“Esto es todo una farsa. “Cuando Casal me llamó a mi casa y yo le dije que estaba recibiendo presiones. Me respondió: ‘un fiscal debe tener que saber recibir presiones’ y yo le respondí, ‘sí, pero no de la procuraduría” añadió.
"Sé que hay muchos que no me quieren por cómo actué en el caso Correo y en otros casos que no tienen trascendencia mediática. Pero es mi obligación. Un fiscal que no incomoda es un fiscal que no está haciendo bien su trabajo", concluyó.