De acuerdo a los datos que pudimos corroborar, la máquina fue llevada al aeropuerto de la ciudad de San Fernando (Pcia de Buenos Aires) para realizar una revisación “de torque” en los tornillos del parabrisas, tal lo estipulado por el fabricante, lo que fue solicitado por orden de trabajo Nº 5787 del 25 de febrero de 2013 y puesto en revisación el día 14 de marzo, donde se detectó la anomalía. Fue en el preciso momento en que se realizaba la observación exterior de la estructura, que los inspectores visualizaron la perforación del fuselaje, situación que puede colocar a la nave el serios riesgos cuando alcanza alturas por arriba de los 3 mil metros.
Si bien hasta el momento la provincia no se ha manifestado sobre lo ocurrido, estamos en condiciones de confirmar que por datos primarios de los inspectores que labraron el acta, se trata de un proyectil cuyas dimensiones son de 10mm de diámetro y 16 mm de alto. De acuerdo a copias de los registros fotográficos a los que accedimos, el mismo se muestra como una bala ligeramente deformada en su parte superior, producto del impacto. No obstante, el análisis posterior, sin tener aún los detalles técnicos de las pericias, llevaría a pensar que el proyectil no tenía demasiada energía en el momento del impacto, motivo por el cual no produjo más daños en la estructura del avión.
Aviaser SA, luego de comprobada la novedad, hizo una exposición bajo Acta de Constatación, ante el Escribano Eugenio Leroux, quien corroboró la situación y el incidente, que oportunamente fue comunicado a las autoridades.
Esta Agencia intentó ratificar y/o rectificar esta información con el gobierno de la provincia de Santa Cruz, sin haber logrado nuestro propósito ni tener constatado que desde el gobierno se hayan efectuado las denuncias respectivas, aunque fuentes extraoficiales confiaron a OPI que ya se habría realizado el trámite judicial correspondiente.