"No tengo ningún problema en exponer toda mi situación fiscal con mi contador, pero ¿qué garantías tenemos de que no van a inventarme alguna cosa? Yo no soy ése que creen que soy", insistió Subiela.
Ayer, confió, en su escuela de cine "aparecieron dos señores de la AFIP" y, como no había ningún directivo de la institución porque se habían presentado "fuera de su horario de funcionamiento", dejaron "un sobre pegado en la puerta de entrada" con "una serie de requerimientos que, normalmente, no tendríamos ningún problema en contestar".
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"El procedimiento es lo que nos asustó un poco, asustó a la gente de la escuela. La cosa no es con la escuela, es personal contra mí. El director de la AFIP había dicho que estaba inscripto como astrólogo o lustrabotas. No es cierto, estoy inscripto en la categoría que corresponde. Este no fue un procedimiento normal", se quejó.
Cuando se le preguntó si sentía miedo, contestó: "Sí, me preocupa porque no es racional la reacción, no es proporcional la reacción frente al comentario que hice. El cepo cambiario me parece un disparate".
"Mi familia quiere que mi próxima película sea uruguaya", prosiguió, y destacó que "nadie del INCAA, nadie de la secretaría de Cultura" se comunicó para transmitirle su apoyo.
"Sólo me llamó, y espero que esto no se interprete como una cosa proselitista, el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi, para manifestarme su solidaridad", aseveró.
Subiela agregó: "Soy grande, he vivido la mayor parte de mi vida en dictadura, he sido militante peronista, montonero, hemos pasado por situaciones muy pesadas. Me cuesta creer. Este es un gobierno democrático, es una situación por la que no esperaba pasar".