Por un lado, las fiestas clandestinas“profesionales”, por lo general, se realizan en lugares alejados o sin vecinos, ya sea un descampado, una playa, etc. A estas fiestas, suelen asistir más cantidad de personas por lo que resulta aún más peligroso y nocivo para la salud ya que aglomera a mucha gente. Además, se cobra una entrada que ronda entre 500-2000 pesos, algunas pueden incluir barra libre y otras no, depende la fiesta. Otra característica de estas fiestas es que se difunden vía redes sociales o por el boca a boca. También, estos eventos suelen ofrecer “mesas vip” con alcohol, donde uno puede pagar y adquirir una de esas mesas con bebidas alcohólicas. Pero su rasgo principal es que la ubicación es secreta. La locación, que se envía pocas horas antes del evento, se comparte durante 1 o 2 horas en tiempo real con el fin de evitar que la fiesta circule a más personas.
Por otro lado, se encuentran las fiestas “amateur”. Por lo general, estas fiestas se realizan en la casa o quinta del organizador del evento. Además, son más reducidas que las fiestas "profesionales", ya que los invitados suelen ser amigos o conocidos del anfitrión, por lo que no concentra tanta gente y no se cobra entrada. Tampoco suele haber venta de bebidas alcohólicas, por lo que cada invitado debe llevar su propia botella.
Mientras que las autoridades analizan restringir la actividad nocturna o reforzar los controles, muchos comerciantes y jóvenes manifestaron que el hecho de imponer más medidas restrictivas, solo fomentará más la clandestinidad.