Ese escalón generacional, sumado a salarios poco competitivos y un creciente riesgo, llevó a que la Policía de Córdoba cuente hoy con apenas 16 mil agentes en condiciones de prestar servicios de calle en toda la provincia, cuya población se acerca a los 4 millones de personas. Un número sensiblemente mermado por el esquema de 24 horas de servicio por 48 horas de descanso, que provoca la disponibilidad de unos 5 mil agentes diarios.
Bajo esa problemática, que provoca que sea casi imposible cubrir buena parte del terreno con presencia policial, es que el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros encaró opciones alternativas. A lo de los cadetes, se suma la Guardia Urbana, prestada por agentes municipales sin poder policial ni armamento.
Policía de Córdoba 7P.jpg
Cadetes a la calle en Córdoba.
Formación y cobertura
“Lo que buscamos es formar policías de calle, es por esto que queremos incentivar la práctica y la formación en la calle, con oficiales y jefes que a la vez que los sigan capacitando, les permitan tomar contacto con las situaciones reales”, expresó Quinteros, quién podrá expandir la presencia estatal en las calles en un 10%. Además, el Gobierno provincial añadió 230 camionetas Nissan Frontier como parte del programa para la realización de patrullajes.
Así, el Gobierno provincial evitó un paso que casi se concreta. Este fue el de acortar los tiempos formativos y dar graduación a toda una camada con menos de tres años de estudio.
La solución intermedia fueron las pasantías, que fueron aceptadas por Quinteros, funcionario que planteó la imperiosa necesidad de ampliar la presencia en las calles en medio de una ola delincuencial sin precedentes. Cabe destacar que los cadetes serán cubiertos con seguros plenos como cualquier policía ante lesiones incapacitantes o muerte.
La experiencia, que comenzará con fuerte impacto en la capital provincial, se sumará además a la de otras fuerzas como la de Gendarmería, que en Jesús María comenzó a prestar cadetes para incrementar la presencia. Restará ver si los estudiantes son capaces de soportar las presiones, y muchas veces tentaciones, que presenta la calle.