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Murió el polémico Jesús Gil y Gil: "Estos jugadores no merecen vivir"

Gregorio Jesús Gil y Gil, ex presidente del Atlético de Madrid y ex alcalde de Marbella, murió en Madrid a los 71 años a causa de un infarto cerebral. Genio y figura durante toda su vida, centrada en los mundos futbolístico, económico y político, Gil deja tras de sí una estela de luces y sombras que le hizo cosechar numerosos detractores, pero también defensores.

Jesús Gil y Gil ha fallecido en la Clínica CEMTRO de Madrid, España, a los 71 años de edad. El máximo accionista del Atlético no ha podido superar la embolia cerebral que sufrió el domingo y ha perdido el partido más importante de su vida.

Si hay algo que hará recordar a Jesús Gil como presidente del Atlético de Madrid es el doblete de la temporada 1995-1996. Por fortuna para él y para toda la hinchada rojiblanca, las alegrías en la era Gil no se limitaron sólo a ese año mágico para el Vicente Calderón.

En 1996, con inhabilitaciones de por medio y con los altibajos extradeportivos que se habían agarrado a las piernas de un Atlético en plena resurrección, logró su 2da. Copa consecutiva gracias a los tantos de Paulo Futre y Bernd Schuster, los dos ídolos de la afición por el momento.

La clave del éxito fue la fuerte apuesta que Gil hizo con Radomir Antic como DT. Jesús Gil vivió la temporada con pasión, con nervios y con la alegría desbordante propia de un presidente que siempre se hubiera encontrado más cómodo en las gradas que en el palco.

Capaz de lo mejor y de lo peor, el Gil se convirtió con sus logros en un presidente con letras mayúsculas.

# El hombre increíble

Subió en vida a los altares en Marbella, donde desde 1991 a 1999 su partido, el Grupo Independiente Liberal (GIL), ganó por mayoría absoluta; y con el Atleti, 'su' Atlet.

Bajó a los infiernos tantas veces como estuvo en prisión –3- o fue condenado por agravios e injurias.

Esas fueron decenas e incontables las visitas a los tribunales. En su currículum vitae aparecen juicios por todo y contra todos.

Presuntos fraudes, construcciones ilegales, malversaciones, despidos improcedentes, atentados contra el honor y hasta responsabilidad en la muerte de más de 50 personas.

Y es que el carismático y polémico carácter de Gil, conocido en Burgo de Osma, donde nació el 12 de marzo de 1933, como el 'fanfarrón', pobló su vida de numerosos incidentes, que forjaron a sangre y fuego su leyenda de indomable.

Un ejemplo: este amante del fútbol y los caballos protagonizó en 1996 uno de los incidentes más bochornosos del fútbol español al agredir al gerente del Compostela, José González Fidalgo, ante la sede de la Liga.

Tratar de separar su trayectoria deportiva, económica y política es pedirle peras al olmo, porque casi siempre fueron unidas de la mano.

La 1ra. vez que estuvo a prisión, en 1969, fue por el derrumbe de un restaurante de su propiedad en la localidad segoviana en Los Ángeles de San Rafael y salió en libertad en 1971, previo pago de 400 millones de pesetas, indultado por el general Francisco Franco.

La 2da., en 1999, por su presunta implicación en el que después sería conocido como 'caso de las camisetas', relativo al presunto desvío de 450 millones de pesetas del ayuntamiento de Marbella al Atlético. El juez ordenó su libertad bajo fianza tras sufrir un cuadro de arritmia e hipertensión.

Y la 3ra., en abril de 2002, cuando, a instancias de la Fiscalía Anticorrupción, el juez Juan del Olmo ordenó la prisión incomunicada de Gil en Alcalá-Meco, mientras practicaba unas diligencias sobre el 'caso saqueo' de Marbella.

# La política

Su carrera política en Marbella sólo la frenó en seco en octubre de 2000 la Audiencia Provincial de Málaga, que le condenó a 28 años de inhabilitación por 4 delitos de prevaricación en el 'caso camisetas', sentencia ratificada por el Tribunal Supremo en 2002.

Desde el Consistorio de Marbella, se enfrentó con la Junta de Andalucía por su predilección entre otras cosas, a grandes y faraónicos proyectos.

Desde su llegada, el entonces acalde presumió de revitalizar la ciudad bajo la base de "a los delincuentes, palo; a las prostitutas, puerta", convirtiéndola en un punto de encuentro de visitantes y residentes extranjeros, algunos, según muchos, de dudosa reputación.

Las críticas y los problemas judiciales no le ataron para que su partido extendiese sus tentáculos por otras ciudades del sur del país, entre ellas Casares, Ceuta y Estepona, que gobernó su hijo Jesús Gil Marín.

El 24 de abril de 2002 abandonó la Alcaldía del municipio, dejando una situación política interna insostenible y un consistorio con deudas millonarias.

Del Atleti no lo terminó de echar nadie, sólo su salud.

Ni siquiera le arredró que en 1999 el juez García Castellón interviniera judicialmente el club, decretando su destitución como presidente y propietario, y sustituyéndole por una administración judicial por el presunto desvío de casi 10.000 millones de pesetas a empresas particulares. Evitó la cárcel y en abril del año siguiente recuperó el cargo.

La presidencia del Atlético la dejaría él mismo en mayo de 2003, cuando los frecuentes problemas cardiacos le obligaron a dar el relevo al productor cinematográfico Enrique Cerezo, aunque él siguiera como máximo accionista y su hijo Miguel Ángel Gil Marín como vicepresidente.

Pese a no ser ya presidente, Gil seguía acudiendo a los partidos importantes al Vicente Calderón, con cuya afición siempre mantuvo una relación de amor-odio. Desde su cargo arremetió contra los árbitros, la Real Federación Española de Fútbol- que le inhabilitó varios años-, la UEFA, el propio plantel, llegando a calificar "negro de mierda" al delantero colombiano Adolfo Valencia y los entrenadores, con los que protagonizó interminables discusiones ya fueran cara a cara o con los micrófonos delante.

A estas pasiones unió otras veleidades. Fue presentador televisivo en un progama de Telecinco donde se hizo famosa su frase 'Y tal y tal' y dedicó parte de su dinero en comprar 200 toros bravos en 1991, pero su afición preferida era su familia: tuvo tres hijos y una hija con su mujer desde 1961 María Angeles Marín.

# Excesos

Ante los micrófonos se jactaba de haber iniciado sus negocios engañando a camioneros. Admitía pagos con dinero negro y haber entregado su salud para mayor gloria del Atlético, donde llegó con ínfulas de salvador en el verano de 1987, tras la muerte de Vicente Calderón. El 21 de mayo de 2003, 29 entrenadores después y ahogado por los pleitos, cedió su silla a Enrique Cerezo.

Noviembre 1990: Gil llamó "maricón" al árbitro francés Michel Vautrot tras una derrota europea y además, dijo que había sido recompensado en sus aficiones pederastas. El resultado de tal acción fue una inhabilitación por parte de UEFA de 18 meses. Sin embargo, Gil no se amilanaba por las posibles consecuencias de sus palabras; de hecho, la del árbitro no ha sido la única vez que acusó a alguien de ser homosexual. En este sentido, se negó a fichar a Jürgen Klinsmann porque "perdía aceite".

13/03/1994: "Parecía un niño de cinco años con un revólver en las manos", dijo Gil sobre el árbitro Andujar Oliver.

05/11/1994. Gil volvió a cargar con fuerza contra un árbitro (Antonio López Nieto), al término del partido Real Madrid-Atlético de Madrid, que acabó con 4-2 a favor de los blancos: "Hay mafia en el arbitraje. La competición está alterada y prostituida. Te roban y no puedes hacer nada. Ángel María Villar (presidente de la Real Federación Española de Fútbol) es el jefe de la mafia, es un cáncer para el mundo del fútbol. Son todos unos golfos".

24/04/1995. Gil cargó contra el jugador colombiano Valencia -que en esos momentos jugaba en Atlético de Madrid-: "Al negro le corto el cuello. Me cago en la puta madre que parió al negro. Ya estoy harto de aguantar. Cuando no veo actitud me cargo a mi padre". Además, dijo lo siguiente sobre los jugadores: "Es para coger una ametralladora y fusilarlos". Del entonces técnico, el argentino Coco Basile, llegó a decir tiempo más tarde: "Nunca pude hablar porque cuando se acostaba él me levantaba yo". Otro ejemplo de su temperamento en su propio vestuario fueron las declaraciones sobre Donato, al que tildó como "muerto de hambre" durante su etapa como rojiblanco.

21/01/1996: Jesús Gil expresó como primer deseo "que se mueran todos aquellos a los que les jode que yo sea rico y el Atlético líder".

Marzo 1996. Con motivo de una asamblea de la LFP, en la puerta de la sede de la Liga, Gil y José María Caneda y José Ángel Fidalgo (presidente y gerente del Compostela) se trenzaron a golpes de puño después de que el presidente del club gallego aludiera en unas declaraciones previas a los "votantes de Marbella".

08/03/1997. El Atlético había ganado Liga y Copa la temporada anterior, y su estreno en la 'Champions League' tuvo al Ajax de Amsterdam como verdugo: "Eso parecía el Congo, dicho con todos los respetos. Mirabas a un lado y había cuatro negros calentando, mirabas a otro y había cinco y en el campo otros tres. Salían negros de todas partes como si fuera una máquina de churros", declaró Gil, tras el partido de Liga de Campeones.

29/10/1997: Acerca del entonces presidente del Barcelona: "Núñez es pequeño, poco inteligente y bravucón. Lo suyo son siempre bravatas baratas, propias de un prepotente vacío de inteligencia. Galindo, el actor, es mucho más inteligente que él. Pero no pasa nada. Cuando vea a Núñez le doy un beso en la boca, aunque me tendré que agachar para conseguirlo".

09/1/1998: Antes de un derbi con el Real Madrid lanzó su inapelable consigna: "Los atléticos no nos vamos a dejar robar este partido. Muerte al invasor. Basta ya de que nos roben".

06/01/2003: Una estrepitosa derrota frente al Villarreal encendió a Gil. Increpó a los futbolistas Santi, Otero y Carreras a los que llamó "fantasmones que no dan la talla en el campo" e "hijos de puta". Además, les deseó "que se mueran si no cobran".

27/04/2003: El presidente del Atlético de Madrid mostró su enfado por la derrota en el Centenario y por la actitud que exhibieron sus futbolistas durante el partido con Osasuna y dijo, entre otras frases, "que algunos jugadores no merecen vivir".

2002/2003: Los 29 entrenadores que han ocupado el banquillo rojiblanco durante el mandato de Jesús Gil han sido muchas veces centro de las críticas del presidente. Pero quizá con ninguno de ellos la relación ha sido tan tortuosa como con el temperamental Luis Aragonés. El 30 de septiembre de 2003, Aragonés contestó que había llegado a un acuerdo económico con el club "para no ver a Gil", de quien afirmó que "para él, todo trabajador suyo es un lacayo".

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