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Edición i: Curiosa ética de una educadora

¿Qué haría Murúa con un alumno de simula una ausencia al establecimiento de enseñanza? De comprobarse que cometió esa infracción, le impondría una sanción disciplinaria. ¿Qué habría que hacer cuando un docente simula su ausencia al trabajo y es sorprendido en la mentira? ¿Corresponde o no una sanción disciplinaria? Esto es lo que se cuestionó Edición i esta semana al reproducir un documento que llegó a la redacción.

Graciela Murúa es la secretaria general del gremio de docentes que realizó un largo paro en la provincia de San Luis, y ahora negocia con el Gobierno provincial un nuevo Estatuto Docente.

¿Qué haría Murúa con un alumno de simula una ausencia al establecimiento de enseñanza? De comprobarse que cometió esa infracción, le impondría una sanción disciplinaria.

¿Qué habría que hacer cuando un docente simula su ausencia al trabajo y es sorprendido en la mentira? ¿Corresponde o no una sanción disciplinaria? Esto es lo que se cuestionó Edición i esta semana al reproducir un documento que llegó a la redacción.

Ojalá el documento resulte falso porque suponer que una educadora simula una enfermedad para poder viajar a la Ciudad de Buenos Aires a participar de la difusión periodística del conflicto, resulta cuestionable. ¿Cómo, luego, esa docente podría imponer sanciones a alumnos que la imiten? ¿Cuál es la autoridad cuando se socava el principio ético básico de la autoridad que es el ejemplo?

Lo que aparenta afirmar el documento es que alguien (Murúa) dio parte de enfermo para ausentarse de sus tareas pero cuando la constatación médida se presentó en su domicilio, ella no se encontraba. Versiones televisivas la mostraron ese día en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Fue en directo o en diferido? ¿Ella estaba haciendo prensa en otro lugar y por eso dio su parte de enfermo? ¿No sería mejor faltar, perder el plus por presentismo, pero no renunciar a la ética? Por cierto que sería una actitud más valiente.

Difundir los motivos del conflicto está muy bien. Lo cuestionable es ingresar a contradicciones éticas.

Los docentes reivindican su trascendente rol en la sociedad, lo que resulta correcto. Pero también deberán hacerse cargo de cuestiones como la que denuncia el documento citado acerca de sus propias conductas reprochables.

Por lo demás, en la provincia de San Luis, los docentes volvieron ayer a las aulas y tanto en las escuelas públicas como en las privadas se dictaron clases normalmente en todos los niveles y modalidades, y los docentes calificaron la jornada como "normal", aunque se encargaron de aclarar que se encuentran en estado de alerta ya que la suspensión de la medida de fuerza tiene una fecha límite: el jueves 20 de mayo.

Ese día los maestros analizarán lo avanzado en la atención de sus reclamos, según lo firmado con el gobierno provincial el pasado lunes, comenzando por el tratamiento del proyecto del Estatuto del Docente que los maestros agrupados en ASDE presentaron en la Legislatura.

En ese sentido los docentes anticiparon que recogieron más propuestas por parte de maestros del interior de la Provincia, que hasta el momento no habían podido participar de sus encuentros.

En ese contexto, la ministro del Progreso, Liliana Bartolucci confirmó que no se le practicará ningún tipo descuento a los docentes que no concurrieron al dictado de clases. La medida fue dispuesta a través del Decreto 1.736 MP 2004, firmado por el gobernador Alberto Rodríguez Saá.

La normativa, dispone en su artículo 1 que no se descontarán los haberes a los docentes que no concurrieron al dictado de clases, mientras se dé cumplimiento al acta firmada el día 10 de mayo de 2004 entre el Ejecutivo Provincial, Asociación Sanluiseña de Docentes Estatales, la Asociación de Padres Autoconvocados, el Ministerio de Educación de la Nación y la Junta Ejecutiva de Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina.

Las reuniones de las partes serán un lugar "neutral"; es decir que no será la Casa de Gobierno ni la carpa docente.

La ASDE irá con Graciela Murúa a la cabeza, docentes del interior, padres y un equipo técnico del Programa de Educación, además de la propia Bartolucci.

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