La Provincia tiene 450.000 empleados públicos. Un adicional de $ 10 significaría $ 4,5 millones por mes; más de $ 50 millones por año. Si el aumento fuera de $ 100, superaría entonces los $ 500 millones anuales.
Pero el ministro de Desarrollo Humano, Juan Pablo Cafiero, fue rodeado, increpado e insultado por un grupo piquetero dentro de la sede universitaria del ex Jockey Club. Los manifestantes pudieron ingresar hasta ahí sin ningún problema, por la misma puerta por la que debía entrar, a los pocos minutos, el Gobernador. No había custodia policial.
Un cordón de efectivos podría haber protegido al funcionario ante el riesgo de una agresión. Pero esa presencia no existió.
La brusca agitación por el tema salarial se desató con el anuncio del gobierno del presidente Kirchner de que se concederá a los estatales nacionales un aumento parcial.
Los dirigentes de los gremios estatales bonaerenses llamaron a ministros de Solá para anticiparles que pedirán similares medidas salariales en la Provincia y poco después hicieron pública esa postura.
El ministro de Trabajo, Roberto Moullerón, había convocado hace unos diez días a los gremios ATE y UPCN para reeditar la Mesa de Diálogo creada el año pasado e ir incorporando luego a los sindicatos "específicos" de algunas áreas.
Según Román, "Los gremios ya están planteando que la Provincia tiene un superávit fiscal no previsto y van a reclamar que con esos recursos se dé un aumento salarial -dicen en Trabajo-; pero, por un lado nosotros ya dimos una mejora de sueldos a comienzos de año, cuando la Nación no concedió nada; por otro lado, no está claro que el año cierre con superávit aunque ahora se esté registrando, porque no se sabe cómo va a seguir la recaudación; y por último, aún cuando hubiera un resultado positivo al cabo del ejercicio, ésta es una provincia en default, con muchas deudas acumuladas, como para utilizar esa eventual diferencia en una mejora de los sueldos".
Pero el gobierno bonaerense dice que "con recursos propios, será imposible dar un aumento salarial en la Provincia".
Y van más lejos, inclusive. "Si hubiera fondos extras de la Nación, la Provincia tiene emergencias en Seguridad, Salud y Educación, que son prioritarias con relación a la cuestión salarial", sostienen en Trabajo.
Las protestas piqueteras dieron señales de endurecimiento al mismo tiempo que demandas sindicales paralizaban al IOMA, al IPS, al Banco Provincia y a varios hospitales públicos. Son datos que en el Gobierno evalúan con preocupación. Sobre todo porque saben que, después del aumento salarial que la Nación dispuso para estatales y jubilados de la jurisdicción federal, la presión gremial en la Provincia no hará más que multiplicarse.
Solá lo fue a ver a Lavagna, buscando una alternativa que permita, por lo menos, dar alguna respuesta en el corto plazo.
Solá abrió la puerta a una discusión salarial con los docentes. Pero por ahora no es más que una intención, sin precisiones de lo que se podría ofrecer.
La reunión con Lavagna, todo indica, dejó a Solá una perspectiva no muy optimista.
En tanto, el impacto de la crisis energética se generaliza en la región. Ya llegó a varias industrias del Gran La Plata que se sumaron al caso de Mafissa, y en una de ellas repercutió de tal forma que se vió obligada a paralizar su producción.
Se trata de Cerámica Fanelli -ubicada en 177 entre 69 y 70- que ayer no pudo funcionar por respetar la orden del Enargas para que en esa planta, donde trabajan unas 100 personas, se reduzca el consumo a cero centímetros cúbicos.
También se vieron afectadas por medidas similares la destilería y la petroquímica de Repsol-YPF en el Polo Petroquímico de Ensenada; no obstante, directivos de la firma indicaron que "al generarse gas propio en nuestros procesos de producción de combustibles e insumos, no hubo problemas para seguir en marcha normalmente".
En Mafissa y Cerámica Ctibor, como en otras empresas del Gran La Plata, ayer se pudo seguir con la producción por el permiso que otorgó Camuzzi Gas Pampeana sólo por el fin de semana -ante la baja de consumo domiciliario- para utilizar el fluido, pero la incertidumbre crece con el correr de las horas ya que no saben qué puede llegar a ocurrir a partir de mañana, pues existe la orden de reducir los consumos a 0.
Desde la propia distribuidora de gas en la región, se reconoció que "habrá que ver lo que indican las mediciones a partir del lunes (por mañana), cuando el uso del gas vuelva a aumentar en los domicilios".