La Seguridad. Es un tema que tiene arrinconado al Presidente porque su discurso acerca de la inseguridad se circunscribió, tradicionalmente, a la corrupción policial bonaerense. Desde que Kirchner llegó a la Presidencia no hubo una política de Estado sobre la seguridad. Y los movimientos que, antes, realizó Eduardo Duhalde fueron marketing puro, como la creación de la comisión para coordinar una estrategia contra los secuestros extorsivos de personas, que presidió León Carlos Arslanián. El Presidente se tomó varios días de su convalecencia para elaborar, a 11 meses de gobernar, un Plan Nacional de Seguridad que es su respuesta a la movilización multitudinaria promovida por Juan Carlos Blumberg. La decisión del Presidente de involucrarse en la política de seguridad en la provincia de Buenos Aires lo arriesga ahora a sufrir el desgaste personal propio de cualquier hecho delictivo importante en ese territorio no federal. Además, subió notablemente el perfil de la Secretaría de Inteligencia de Estado, lo que también lo expone excesivamente a cualquier fracaso.
El Progresismo. Ha comenzado un retiro de algunos sectores ‘progresistas’ del Ejecutivo Nacional. El ejemplo más notable es que la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) ya no actúa en el área del Ministerio de Planificación Federal, por diferencias irreconciliables con el ministro Julio De Vido en el contenido del proyecto de creación del superente de control de los servicios públicos concesionados. En verdad, De Vido aceptó la presencia de Flacso porque necesitaba un discurso para arremeter contra algunas empresas, básicamente Aguas Argentinas. Pero De Vido tiene una visión de la relación del Estado Nacional con las empresas privadas muy diferente a la de Flacso, y esto se reflejó en el proyecto de ley que redactó el centro de estudios ‘progresista’ y modificó el ministro apodado por la revista Noticias de la Semana, El Cajero, figura poco ética que le revolvió el estómago a varios ‘flacsistas’.
La Corrupción. Un importante periodista allegado coyunturalmente al Gobierno, llevó una carpeta acerca de la relación, aparentemente comercial, entre la empresa gasífera Camuzzi y un ministro del Ejecutivo Nacional. El Presidente llamó al ministro, se dice que también estuvo el Jefe de Gabinete de la Nación, no quedó nada en claro salvo la advertencia del periodista: "Esta vez me callo, la próxima no. Arreglen esta desprolijidad". No es la única. Abundan los políticos opositores que afirman que hay un retorno sobre los desembolsos a los concesionarios ferroviarios, y cierto contrato de renovación de una tarifa de emergencia con una empresa de hidrovías se afirma que provocará denuncias en breve. En tanto, el dinero de la provincia de Santa Cruz que nunca regresó a la Argentina ya provocó otra denuncia y muchos comentarios acerca del silencio del Presidente, quien transfirió los fondos al exterior cuando era gobernador, a través del Banco de Santa Cruz, que gestionan sus empresarios amigos, los Eskenazi. El gobierno Kirchner ha comenzado a perder transparencia. Y eso es muy difícil de recuperar.
La Salud. Las 11 horas de silencio gubernamental inicial acerca de la salud de Néstor Kirchner se ha pagado muy caro. En la opinión pública quedó la impresión de que el Presidente se encuentra mermado en su físico para ejercer la gestión, y demostrar que no es así lo obligará –si es que resulta cierto que no se encuentra disminuido- a sobreactuar. El mal manejo de la comunicación gubernamental ante la internación del Presidente fue un extraordinario error de Cristina de Kirchner, pero ocurrió en un escenario donde el Presidente se había llamado a silencio varios días antes, y el Gobierno demostró que sin el Presidente en actividad, carece de discurso. La opinión pública descubrió un Gobierno mucho más frágil del que suponía mucha gente.
El Banco Central. El mandato de Alfonso de Prat Gay como presidente del Banco Central debe ser renovado en septiembre. Juan José Zanola, secretario general de la Asociación Bancaria, se encuentra buscando aliados para complicar esa instancia.
Abundan quienes creen que Prat Gay es imprudente, que llegó a la presidencia del Banco Central gracias a Roberto Lavagna, pero luego se distanció de éste y se ha imaginado a sí mismo como suplantando al ministro de Economía. Hay economistas vinculados a los partidos políticos con representación parlamentaria, como Eduardo Curia (PJ), y Mario Brodersohn (UCR), que abiertamente consideran a Prat Gay un ineficiente en su tarea, luego de su discurso el 24 de marzo en el Instituto de Estudios de la Realidad Económica Latinoamericana, de la Fundación Mediterránea, cuando habló como si fuese Alan Greenspan, el presidente de la Junta de la Reserva Federal estadounidense. En aquella oportunidad, Prat Gay explicó que la política de expansión monetaria se contraía con la presión tributaria y que el BCRA maneja las expectativas inflacionarias a través del mercado de dinero. Muchos han encontrado en todo esto una grave contradicción: ¿Su política es ortodoxa o heterodoxa? Ni su amigo Alberto Fernández, jefe de Gabinete, lo sabe.
Gas - electricidad. La escasez potencial en el suministro de gas y el potencial déficit en la generación de electricidad afectaron la relación entre el ministro Julio De Vido y varios de sus secretarios de Estado con el Presidente; aún no es una cuestión resuelta, ha erosionado la imagen pública presidencial y gubernamental; y es el resultado de la imprevisión K. Hay que empezar a invertir, explorar y explotar los recursos por el crecimiento vegetativo, pero desde 1996 no hay un dólar aplicado a tales fines. Los empresarios optimizaron la capacidad instalada, algunos sobornaron autoridades y siguieron, Kirchner no comprendió la complejidad del asunto, vio una infraestructura instalada y creyó que tenía tiempo. Se equivocó. Encima sufrió el corte de gas el jueves santo en El Calafate, por Camuzzi. Una derivación de este tema es el fracaso en la relación entre la petrolera Repsol YPF y Néstor Kirchner. La empresa buscó un acuerdo de precios, que ahí se encuentra aún, en ejecución...; y promovió el tema Bolivia, que no se encuentra definido. Repsol YPF fue considerada socia de Kirchner en la política energética con Chile, Bolivia y Brasil; y abrió puertas en España. Sin embargo, Kirchner no le dio a Alfonso Cortina y Ramón Blanco las respuestas que estos esperaban, y la negociación debió recomenzar en reiteradas ocasiones. Para el resto del mercado fue la ratificación sobre la escasa solidez de los acuerdos posibles con Kirchner.
La Coparticipación. Las provincias gozan recibiendo el dineral que han recibido por mejora de la recaudación, que tuvo componentes no estrictamente basados en la bonanza de la economía (sojadependencia, por ejemplo). Las provincias aumentaron, entonces, su gasto. Nadie creó un fondo compensador futuro por si bajan los ingresos. Y las provincias pretenden, en muchos casos, trasladar esa nueva realidad a una ley de coparticipación.
El déficit cuasifiscal. Se trata de la emisión de Lebacs que realiza el BCRA para contrarrestar la expansión monetaria que hace con la compra de dólares. Esto, al fin del día, es cuasifiscal, que si bien ahora está a una tasa baja en pesos, con una expectativa de baja en el tipo de cambio real en valores efectivos, es elevada en dólares: 10% a 15%, según la tasa de inflación esperada. Si el peso se valúa contra el dólar (por ejemplo US$ 1 = $ 2,40), la diferencia de cambio provoca un déficit permanente.
La deuda externa. Aún cuando el Gobierno haya logrado convencer a Nicola Stock, el representante Nº 1 de los acreedores, de que le otorgue más tiempo hasta difundir su oferta formal para el pasivo en default, la situación es incierta respecto de si habrá unanimidad en el Ejecutivo Nacional para elaborar esa oferta ya que en los Lineamientos de Dubai el presidente Kirchner cambió a último momento hasta el porcentaje de quita nominal, pero esta vez no podrá manejarse con semejante irresponsabilidad la oferta. Luego, el Gobierno creyó que tenía sometidas a las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión al acuerdo fijado en forma unilateral porque podía presionar a los bancos vinculados a las AFJPs. Sin embargo, hoy lo que marca el comportamiento de las Administradoras no es su vínculo con los bancos sino el temor a las demandas penales de los aportantes que rechacen la quita sobre los títulos públicos que les pertenecen y las AFJPs tienen en cartera.