La Nación no reconoce los anticipos de Edición i
En el número 1 de Edición i, publicado el 11 de marzo, la nota de tapa fue la siguiente: "La luna de miel terminó", haciendo referencia al gobierno de K.

En el número 1 de Edición i, publicado el 11 de marzo, la nota de tapa fue la siguiente: "La luna de miel terminó", haciendo referencia al gobierno de K.
Recién un mes después, la revista Noticias y otras publicaciones mencionaran el tema como la noticia principal. Ámbito Financiero reparó en la coincidencia y valorando el periodismo de anticipación no lo dejó pasar por alto, resaltando como los grandes medios no advirtieron el antecendente.
A continuación, reproducimos la opinión de un usuario, quien también destacó a Edición i por el periodismo de anticipación.
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Buscan a Bonafini o Verbitsky o Patricia Walsh para que aporten $ 100 millones
El diario La Nación publica hoy una nota que confirma lo que anticipó María José Bonacifa, de Edición i, hace un par de semanas: lo complejo, y oneroso, de mudar los institutos militares que funcionaban en el predio de la ESMA, detalle en los que no repararon los demagogos K al mirar hacia atrás, en vez de proyectarse hacia el futuro. Y los otros
demagogos, los de las ONG setentistas, apoyaron decisiones que ahora pueden volvérseles en contra.
El traslado de los seis institutos educativos que funcionan en la Escuela de Mecánica de la Armada le costará al Estado por lo menos 100 millones de pesos, según estimaciones oficiales. Casi 60 millones más, por ejemplo, de lo que la Argentina necesita para efectuar la radarización de su espacio aéreo, que lleva casi una década de demora por dificultades presupuestarias y sospechas de corrupción en los procesos licitatorios.
Desde que el 24 de marzo último el presidente Néstor Kirchner firmó con el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, el traspaso del terreno al ámbito metropolitano para instalar allí el Museo e la Memoria, pocos pasos concretos se han dado para efectuar la mudanza de los centros educativos.
En los últimos días La Nación pudo averiguar que la coordinación de la tarea, inicialmente encargada por Kirchner al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, recayó en la subsecretaria de Fortalecimiento Institucional de las Fuerzas Armadas, Gabriela Rifourcat.
Y se descuenta que la funcionaria deberá trabajar contra reloj para obtener el dinero que le permita efectuar la mudanza antes del 31 de diciembre próximo, fecha límite fijada y firmada por Kirchner en un acto, en la propia ESMA, delante de dirigentes y militantes de los organismos de derechos humanos que quedarán acargo del predio. Tanto en la
cartera de Defensa como en la Armada se escuchan más preguntas que respuestas sobre el proceso de traslado de los institutos que actualmente albergan a 5000 alumnos y 498 docentes.
En total, el predio cedido es de 17 hectáreas que contemplan 70.000 metros cuadrados cubiertos en más de una docena de
edificios, entre los cuales se cuenta el de la Dirección de Educación Naval, que fue saqueado por manifestantes tras el
acto del 24 de marzo último.
No sólo debe contarse con los fondos para esa mudanza, sino que además debe contemplarse la reubicación de casi 600
oficiales y suboficiales del interior del país destinados en Buenos Aires que se alojan en un pabellón del ex centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura militar.
Hasta el momento, la única escuela que parece haber encontrado nuevo destino es la del nivel secundario para adultos
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: a partir del año próximo los alumnos concurrirían a la Ciudad Universitaria.
# Cambios en cinco años
Para abaratar costos y aprovechar la infraestructura existente en ese lugar fue que el gobierno nacional autorizó a la Armada en los últimos cinco años el traslado de todos sus centros educativos a la ESMA, que fue rebautizada Polo Educativo Naval.
Así fue como terminaron en el mismo predio la Escuela de Suboficiales -cuya mudanza a Puerto Belgrano lleva años de demora por problemas presupuestarios-, las escuelas de Guerra Naval, nacionales de Náutica -referente en América latina- y Fluvial, el Centro de Estudios Estratégicos de la Armada y el Liceo Almirante Brown.
La decisión presidencial de desalojar la ESMA cambió el curso de acción de los últimos años de la Armada. La instalación de todas las escuelas en el mismo lugar implicaba un mejor manejo presupuestario, ya que los costos se reducen, al compartir todos los mismos talleres de capacitación, el campo de deportes, las piletas de natación para
entrenamiento especial, la enfermería, los alojamientos, la cocina y los comedores.
Aunque el almirante Jorge Godoy, jefe de la Armada, aseguró públicamente que "la esencia no está en las infraestructuras, sino en los modelos educativos y en quienes los desenvuelven", en el ámbito militar no se niega que el cambio de destino de la ESMA obliga a repensar algunas acciones que contaban con la autorización del gobierno nacional. Se sabe que uno de los problemas cruciales del ámbito castrense han sido las restricciones presupuestarias.
En septiembre último se iniciaron los proyectos para albergar en el viejo edificio de la Escuela nacional de Náutica, ubicado en la zona de Retiro, al Servicio de Hidrografía Naval. La medida se tomó cuando se confirmó oficialmente que el presupuesto nacional de 2004 contemplaba una partida de 5 millones de pesos para iniciar las reparaciones de ese
inmueble.
Pero a partir del anuncio de Kirchner comenzaron las dudas sobre si finalmente ese edificio no terminará absorbiendo a la misma Escuela de Náutica que se mudó hace cuatro años.
# Más fondos
Quizá para mostrar buena predisposición hacia la Armada es que el gobierno nacional dispuso acelerar la terminación de
la nueva Escuela de Suboficiales, en la Base Naval de Puerto Belgrano. Se sabe que para ese fin se necesitan 28 millones de pesos en total, los que se entregarían en cuotas en los próximos cinco años.
Paralelamente, los padres de los alumnos que concurren al Liceo Almirante Brown han mantenido reuniones en la Casa
Rosada con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que si bien en la intimidad de su despacho se comprometió a que los adolescentes no sufran con el traslado no les pudo dar precisiones.
Es más, cuando los padres requirieron que el compromiso del Gobierno estuviera escrito y firmado por Parrilli o por el propio Kirchner, que decidió cambiar el destino de la ESMA, el funcionario no ocultó su ofuscación y rechazó la solicitud.