Por un lado, y tal vez la medida más llamativa, dentro de 90 días deberá retirar del mercado europeo su actual versión de Windows y sustituirla por otra que no incluya Media Player. Hasta la fecha, nunca se han realizado versiones diferentes para cada mercado del sistema operativo más allá de la traducción de los menús al idioma local.
También crea mucha inquietud en la sede de Redmond la orden de dar a conocer a la competencia, en un plazo de no más de 120 días, parte del código de su software para servidores de gama baja. Este información se guardaba hasta fechas recientes bajo el más inexpugnable de los secretos.
En los últimos tiempos, y a la sombra del miedo a ataques de ciberterroristas, Microsoft había aceptado que algunos Gobiernos tuvieran acceso a la programación de sus sistemas para mejorar la seguridad. Pero nunca una empresa de la competencia o un programador independiente ha podido conocer dicha información.
De hecho, cuando hace poco más de un meses apareció irregularmente en Internet un fragmento del código de Windows, las descargas se contaron por miles.