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Exclusivo Edición I: Los precios y la inflación

POR MARÍA JOSÉ BONACIFA En la Argentina hay inflación reprimida desde la devaluación de 2002. La población no comprendió lo que ocurría y adhirió al discurso del gobierno. Hoy, la táctica comienza a debilitarse cuando los consumidores van de compras.

El poder adquisitivo y los índices de precios que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos han comenzado a tramitar un divorcio vincular. Sin duda es un error que el INdEC no sea un organismo descentralizado, autárquico; para alcanzar la transparencia que precisa la opinión pública.

Y la verdad del poder adquisitivo la determinan cuatro tendencias:
•Los cambios de packaging, hacia formatos de menor volumen a igual precio;
• La sustitución de marcas, porque la prioridad es el precio;
• La demanda según necesidad, lo que afectó a los hipermercados, símbolos de días de mayor consumo, a favor de las superficies de expendio de menor superficie (minimercados, despensas y almacenes).

• Las tarifas de servicios públicos privatizados o concesionados, que siguen sin ajustes pero esto no podrá ocurrir por mucho tiempo más.

El costo de vida en febrero aumentó apenas un 0,1%, según el INdEC pero la inflación de bolsillo según el índice que elabora la consultora CCR para la 2da. semana de febrero creció un 1,9% respecto de la anterior, acumulando, desde la devaluación de enero de 2002, un alza de 82,6%.

Para CCR hay "una tendencia creciente que acentúa el alza de la semana anterior. Se nota una sorpresiva caída de precios en el rubro educación y se espera que los últimos aumentos en servicios impacten en los próximos meses".

Hay coincidencia en que las ventas de indumentaria por fin de temporada ayudaron a compensar el alza de alimentos en la medición de la inflación.

Los comercios decidieron hacer rebajas más importantes que lo habitual, integrándose así a una tendencia mundial que a la Argentina aún no había llegado: no acumular stocks pasados de moda.

El INdEC sostuvo que los costos de atención médica subieron un 0,4%, y los de transporte un 0,2 %.(A excepción de los beneficiarios del boleto social, quienes abonan $ 0,20 para viajar en trenes, subterráneos y ómnibus de corta distancia).
La sorpresa fue la caída del 1% en el precio de los útiles escolares, que tradicionalmente aumentan en el inicio del año lectivo.

En cuanto a las cuotas de los colegios privados, la información oficial disponible es que bajaron un 0,2% y esto quizás se debe a un intento de frenar el éxodo de alumnos hacia la enseñanza pública y a bajar la morosidad en los pagos.

Respecto del sector alimentos, el INdEC señaló que el aumento fue de 0,4%.
Edición i realizó una investigación en los principales supermercados de la Ciudad de Buenos Aires y, considerando una serie de productos, comparando la 1ra. y 2da. quincena de febrero se registran aumentos de entre el 0,7% (en fiambres) hasta un 26% (en pastas).

En el relevamiento se tuvieron en cuenta productos tales como yerba, arroz y aceite.
El alza en el precio de los cigarrillos, algunos derivados del petróleo y tarifas de taxímetros es una cuestión aparte ya que cada uno de esos sectores negocia un aumento con las autoridades nacionales o municipales. (Ver cuadro).

La cuestión de los combustibles es una gran preocupación del Gobierno, necesitado de extender el acuerdo con las petroleras para inmovilizar el precio de las hidrocarburos. Esso, Shell, Repsol-YPF, Petrobras, Pan American Energy, y Chevron buscan una suba del 3%, que el gobierno pretende congelar por unos meses más.

Las petroleras dijeron que un aumento era "inevitable" y que serán incapaces de mantener el acuerdo frente a un aumento del crudo en el mercado nivel internacional.
Edición i consultó al Dr. Horacio Luis Bersten, de la Unión Argentina de Consumidores, quien dijo que "existe una fuerte presión a la suba de precios en general debido a aumentos de gas y combustibles líquidos, a lo que se le suma un aumento en la demanda" (de gas). Además, "el sólo anuncio determina un movimiento en el precio que afecta a casi todas las industrias por su utilización en la fase productiva".

Un tema delicado es la exportación del gas ya que, según recuerda Bersten, "Hace algunos años se exporta ya que desde la Secretaría de Energía se han dado muchas autorizaciones".

Las reservas comprobadas de gas argentino deberán agotarse en unos 12 años, de no ampliarse la exploración que encuentre nuevos yacimientos. "Desde las empresas no tienen una visión global y de esta manera se destruye la provisión", opinó Bersten.
Al consultársele sobre el rubro alimentos, él comentó que si bien la Unión de Consumidores no encargó un estudio reciente, como observador descubrió incrementos en lácteos, panificados y en carnes.

En cualquier caso, Bersten consideró que los aumentos tienen que ver con la percepción, por parte de los industriales e intermediarios, de una mejor situación económica en general.

Sin embargo, cualquier economista le diría a Bersten que lo que ocurre es más grave: todo mercado ajusta o por precio o por cantidad.

Si el ajuste es por precios es porque se ha decidido no invertir en el incremento de la capacidad instalada, y usualmente esto ocurre por alguna percepción de elevada incertidumbre.

El ajuste por precios provoca inestabilidad social por el deterioro del poder de compra de la población.

El Ministerio de Economía busca establecer un convenio con las tabacaleras, a cambio de $ 1.250 millones para eliminar el impuesto al cheque, condición del Fondo Monetario Internacional.

El aumento sería de entre 20 y 30% aunque Massalin Particulares y Nobleza Piccardo no habían dado una respuesta al Gobierno al cierre de esta edición.
El secretario general de la Unión Argentina de Consumidores considera que esta situación puede llevar a "un deterioro en la situación de la gente, ya que no existen aumentos proporcionales en los ingresos".

Bernsten dice que existen correcciones salariales, son voluntarias y circunscripta a ciertos sectores.

El resultado es una erosión de la sociedad argentina no piquetera y no terrateniente, la famosa clase media.

En los últimos 30 años, la sociedad argentina viene profundizando una deconstrucción, reduciendo su ABC1 y creando nuevos estamentos inferiores como el C3 y D2.
Según el INdEC, en 1974 la brecha que separaba el ingreso acumulado por el 10% más rico vs. el 10% más pobre en Ciudad de Buenos aires y GBA era de 12 veces el ingreso más bajo. Hoy es de 31 veces.

Las nuevas lecciones del consumo

Existe una perspectiva diferente para la segmentación del consumo, según Guillermo Oliveto, de la consultora CCR/Cuore.
El analista considera que, para ello, es necesario responder a preguntas tales como:
• ¿Qué pasó en la crisis?
• ¿Qué nos quedó en la pos-crisis?
• ¿Qué ocurrió con la clase media?
Comencemos por la 3ra. Pregunta: la ex clase media es un segmento que tiene historia de clase media y bolsillo de clase baja. Muy difícil de seducir, pero demasiado relevante como para dejar de estudiarlo y comprenderlo con profundidad.
En cuanto a las conclusiones de Oliveto, podríamos dividir las propuestas comerciales en cuatro grandes grupos:

Segmento Precio: En la base de la pirámide, las propuestas que se concentran casi exclusivamente en el precio. La gran mayoría de los consumidores no tiene otra opción. La tendencia de esta comercialización se orienta hacia las clases pauperizadas o marginales (Es el nicho de los productos más baratos, de los canales informales, y de los productos sueltos).

Segmento de Accesibilidad: Combina una calidad razonable con un precio posible. Este segmento refleja el buen gusto histórico de los argentinos para el consumo pero adaptado a su nueva realidad de poder adquisitivo. Así, se intenta seducir a la clase media en sus diversas clasificaciones con nuevas 1ras. marcas, empaques más baratos y/o más chicos, y los menúes promocionales o de tenedor libre en restaurantes.

Segmento de Valor: Las mercaderías y servicios realmente buenos y por los que vale la pena pagar. Son las 1ras. Marcas tradicionales, la tecnología moderno pero no top, y los vinos de hasta $15.

Productos P: Es el segmento que heredó el hedonismo de los ´90 y cuyas decisiones se compras se justifican con un "yo me lo merezco".
Su público principal es el 30% más alto de la pirámide social. (En torno a este público se montan las ofertas de spa de 1 ó 2 días, el Turismo en Cariló, Villa la Angostura o El Calafate, los celulares con cámaras de fotos e Internet, las heladerías como Perssico y Volta, los happy hour, la moda de autor, el café Aroma, los restaurants de Cañitas y Palermo Viejo, las marcas premium e importadas, el golf, los autos de las gamas superiores, los vinos de más de $15 y los productos y servicios orientados a la vida sana).

No obstante, Oliveto considera que la ex clase media no debe perderse de vista porque sigue siendo un gran mercado.

"Si se piensa en sectores como el turismo, la venta de automóviles 0 Km, los bancos, los restaurantes de categoría, la ropa cara y la tecnología, en esta nueva Argentina el foco estratégico pasa por la población que tiene el dinero suficiente para consumir estos productos, el 30% superior de la pirámide. Pero si se analiza el mercado de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza para el hogar, todo es diferente. Estamos hablando de $ 41.400 millones en 2003 ", dice CCR.

Mientras que para el 5% más adinerado de la población su gasto mensual en estos bienes representa el 8.8% de sus ingresos; para el 40% más pobre la cifra supera el 50%.

Por eso, la distribución del mercado de consumo masivo de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza, está mucho más equilibrada que la distribución de los ingresos.

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