El aumento del precio de los carburantes y los alimentos debilita el consumo interno que se ve compensado por el aumento de las exportaciones. El crecimiento se recuperará en 2013 y se prevé que roce el 8%.
La institución diferencia entre el fuerte impulso de las economías de India, Bangladesh y Sri Lanka y la situación de países como Pakistán o Nepal que pueden quedar rezagados debido a la inestabilidad política y las dificultades para abordar políticas macroeconómicas.
Las perspectivas para las economías emergentes de Asia-Pacífico son muy optimistas si se las compara con la visión general de Europa (que incluye los países de ingresos altos y los que se encuentran en vías de desarrollo) donde las preocupaciones por la solvencia financiera de algunos países, el alto nivel de desempleo, la reforma bancaria y la contracción del consumo en los hogares lastran la economía.
El Banco Mundial prevé que, conforme los países en desarrollo alcancen su plena capacidad, el crecimiento se ralentizará del 7,3% de 2010 a alrededor del 6,3% anual a partir de 2011-2013.
Los países ricos experimentarán una ralentización del crecimiento del 2,7% de 2010 al 2,2% en 2011, antes de aumentar al 2,7% y al 2,6% en 2012 y 2013, respectivamente.
En términos globales, el PIB crecerá un 3,2% en 2011 y un 3,6% en 2012.
Justin Yifu Lin, primer economista y primer vicepresidente de Economía del Desarrollo del Banco Mundial, ha asegurado que “sin embargo, otro aumento de los precios ya elevados del petróleo y los alimentos podría frenar significativamente el crecimiento económico y perjudicar a los pobres”.