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En México encuentran trabas a la candidatura de Marta Sahagún

¿Por qué U24 sigue tan de cerca el intento de Marta Sahagún de heredar a su marido como Presidente de México? Porque si Sahagún tuviese éxito, en la Argentina hay al menos 2 precandidatas presidenciales mujeres: Cristina Fernández de Kirchner e Hilda González de Duhalde. En esta nota aparecen los obstáculos que debería superar Marta Sahagún de Fox:

Marta Sahagún es conocida en su propia familia como una mujer codiciosa y obsesiva. Los dos hombres que quizá más la conocen la definen así.

Su padre, Alberto Sahagún de la Parra, dice que es "muy perseverante" y que si algo se le mete en la cabeza "lo hará tarde o temprano"; Manuel Bibriesca, su primer marido, simple y sencillamente la tilda de "ambiciosa".

La actual esposa del presidente Vicente Fox es uno de los personajes más interesantes que ha tenido la política nacional en los últimos años. Si hace unos años ni siquiera aparecía en la lista de dirigentes municipales de su partido, hoy es una de las principales aspirantes a la candidatura presidencial del PAN para el 2006.

De 51 años, Marta no tiene una carrera política reconocida y ese es uno de los principales puntos débiles que le encuentran sus adversarios. Educada en las aulas más conservadoras y de ultraderecha del país, nunca ha tenido un puesto de elección popular y cuando lo intentó en 1994 por la alcaldía de Celaya, fracasó rotundamente.

Diez años después de esa derrota, Marta Sahagún nuevamente trata de colarse a la contienda electoral, pero con una gran diferencia: Si cuando tenía 41 años era solamente la esposa del veterinario Manuel Bibriesca y únicamente pretendía llegar a la presidencia municipal de Celaya, una década después pretende llegar a la Presidencia de la República, lanzándose desde el trampolín político en que ha convertido su posición privilegiada de consorte presidencial.

Si seguimos la historia trazada en el libro "La Jefa", de Olga Wornat, las pretensiones de Marta siguen una trayectoria casi lineal: para salirse de su casa se casó con Manuel Bibriesca; para iniciar su carrera personal se divorcio de Manuel Bibriesca y entró al equipo del entonces gobernador de Guanajuato, Vicente Fox; para entrar en el equipo de la campaña presidencial de Fox se convirtió en su vocera; y para llegar a Los Pinos, se convirtió en la esposa del presidente. Hoy quiere cerrar el círculo lanzándose como candidata a la elecciones presidenciales del 2006 por el PAN.

El papel de Marta Sahagún en este gobierno ha sido el más protagónico de todos los miembros del gabinete presidencial. Siempre ha mostrado habilidades personales, que no políticas, para estar presente en el escenario nacional.

Como vocera presidencial supo hacerse un espacio en los medios de comunicación. Desde la dirección de prensa tejió las redes necesarias para tener, siempre, un espacio en los noticieros, aunque no fuera necesario. Para ello renovó las relaciones con los principales dueños de periódicos, revistas y canales de televisión a través de acuerdos de publicidad muy favorables en términos económicos. De esta manera Marta amarró una presencia personal y logró, al mismo tiempo, lo que ninguna mujer política pudo hacer: ponerse al frente de la lucha de género.

Ya como esposa del presidente Fox, Marta tomó la bandera del género feminista y la potenció a través de la fundación "Vamos México", mediante la cual lanzó su proyecto personal aprovechando el enorme peso político que ya tenía en el gabinete presidencial.

"Marta la que lo puede todo… Santa Marta", como su primer marido le llama, se ha puesto a la cabeza del movimiento feminista aprovechando su propia historia de maltratos en su vida matrimonial con Bibriesca, quien la golpeaba y vejaba, y también con el suplicio de un hijo con problemas de alcoholismo y drogadicción.

La esposa del presidente Fox ha sabido ganarse la simpatía de muchas mujeres mexicanas que ven en su historia un pedazo de su propia historia. Así, por empatía, Marta Sahagún tiene el apoyo de un sector de la población que justifica como una aspiración legítima su deseo de llegar a la Presidencia. Y de esta situación se ha aprovechado para lanzar, como un slogan de campaña, su frase de que "México ya está preparado para tener una presidenta".

El presidente Vicente Fox ha sido el principal promotor de las aspiraciones de Marta: le dio todo el espacio político para que se desarrollara en Guanajuato, le abrió camino en el equipo de campaña, la hizo su vocera en Los Pinos y luego la convirtió en su esposa, sin escatimarle nunca el poder político a pesar de que no tener ningún cargo de elección popular.

¿Puede explicarse el poder de Marta Sahagún sin la figura presidencial? ¿Sería la misma Marta que hoy conocemos si no hubiera llegado a convertirse en la consorte presidencial, como lo anunció desde antes las elecciones del 2000? ¿Qué pensaría la gente, las mujeres mexicanas, si alguna de las esposas de los expresidentes priistas hubiera actuado como hoy lo hace Marta?

Nadie escatima el derecho legítimo de Marta Sahagún a luchar por la Presidencia de la República, o por alguna gubernatura, pero nuevamente se plantean las interrogantes: ¿Qué experiencia política, administrativa, partidista o social la respalda para que pueda alcanzar la máxima figura de un servidor público? ¿Qué proyecto tiene Marta Sahagún que no sea ella misma?

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(*) Proceso, Ciudad de México DF, México, 2004.

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