Lo notable de Vila fue que sin el poder de Grupo Clarín, desafío a Multicanal y la verdad es que no le ha ido tan mal, demostrando que el gigante tiene pies de barro, como cualquiera.
Para su batalla logró el apoyo de Raúl Moneta, un ex socio de Multicanal a quien Grupo Clarín logró jaquear con una astuta y cruel jugada: destruir lo único que no puede perder un banquero, la credibilidad en su solidez para bancar.
Es verdad que, luego, toda la Argentina se hizo añicos; los banqueros ex amigos de Moneta, que decidieron ayudarlo a caer más profundo porque se quitaban un competidor de carácter difícil; y el propio Grupo Clarín, que aún tiene una reestructuración de deuda de Multicanal muy difícil que concluir (el fondo WR Huff no se le va a hacer fácil), e inclusive está iniciando la reestructuración del núcleo del holding, Arte Gráfico Editorial Argentino S.A.
Todo está vinculado en la madeja de la disputa en Mendoza porque Grupo Clarín participa de Cimeco, que es propietario del diario Los Andes y tiene otras alianzas mediáticas; y Vila tiene el diario Uno, Canal 7, Radio Nihuil y otras alianzas no sólo mediáticas.
De hecho, Vila es el presidente de Magna Inversora, accionista de Banco Mendoza, que se encuentra cerrado pero no liquidado.
En Magna Inversora hubo una fuerte pelea de Vila contra los socios mendocinos de Clarín en Los Andes y contra Enrique Pescarmona, que ha devenido en enemigo de Grupo Uno y de Moneta.
La batalla le ha costado muy caro a algunos de sus protagonistas iniciales: desde el ex juez Luis Leiva hasta a dirigentes del Partido Demócrata como Carlos Balter y Gustavo Gutiérrez, además de su secretario privado, Luis Balaguer.
Además, estos mendocinos tienen su candidata a ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, o sea que aún tienen para ganar (o para perder).
Vila logró varias decisiones judiciales que le dieron el control de Supercanal y, en el interín, se proyectó a otras regiones del país, incluyendo la Ciudad de Buenos Aires, donde sigue participando del accionariado de América 2, junto a Carlos Ávila y Eduardo Eurnekian.
Moneta no participa del emprendimiento porque eligió quedarse con el 50% de Canal 9 y otros medios vinculados a Daniel Hadad, mientras intenta resucitar su pelea por el control de CableVisión, que sufrió un revés, al menos hasta el año 2004, que beneficia a Liberty Media y a Hicks, Muse, Tate & Furst, el fondo de inversiones que fue socio de Moneta.
Clarín había contratado al penalista Jorge Sandro para iniciar una contrademanda contra Vila por el control de Supercanal pero entonces Manzano tuvo una idea muy interesante para todos: conseguir la modificación de la Ley de Quiebras, en enero de 2002, para culminar la estafa de los tenedores de Obligaciones Negociables y otros acreedores, luego de la pesificación.
A Héctor Magnetto le encantó la idea y mientras duró esa negociación y otras similares, para conseguir subsidios del Estado Nacional, existió una tregua entre las partes, que ahora se ha roto, probablemente porque Grupo Clarín vuelve a sentirse vigoroso en lo financiero, o al menos percibe que no irá a la quiebra.
Así, reclama la administración conjunta de Supercanal y habrá que ver cómo sigue la historia.