Alsogaray a los 90 habla de todo y de todos
Al llegar a la entrevista, Alvaro Carlos Alzogaray dijo "La crisis de hoy tiene una gestación de cincuenta años. No es un episodio aislado. Por eso, este invierno puede ser más largo que el anterior".

Al llegar a la entrevista, Alvaro Carlos Alzogaray dijo "La crisis de hoy tiene una gestación de cincuenta años. No es un episodio aislado. Por eso, este invierno puede ser más largo que el anterior".
Sobre los primeros 6 meses de Kirchner en el gobierno dijo "Hizo algunos actos publicitarios importantes. Trabajó la parte política, pero, ahora, hay que gobernar. ¿Cómo va a hacerlo? ¿Con una plataforma socialista o liberal? Si damos crédito a (Eduardo) Duhalde será socialista. Lo que más aborrece es `el modelo', que sería liberal. No lo que se puso en práctica sino lo que sería en la teoría. La gestión se inicia despachando 64 generales, cambia la policía... hasta los bomberos. Lanza una serie de medidas políticas para producir efectos sobre la opinión pública, tanto aquí como en el orden internacional. Pero ahí se agota. Lo importante es que pasará en adelante".
Respecto de Lavagna dice "Es muy temprano para juzgarlo. No se puede pedir que, en pocos meses, revierta una crisis iniciada con el advenimiento de (Juan) Perón. Insisto: la crisis tiene cincuenta años, con todos los gobiernos, aun los militares... Unos, por una razón, otros por otras. Esta es, sin embargo, una crisis especial. Hay que rehacerlo todo. La economía, la política, la Corte... Hasta los clubes de fútbol hay que reformar."
Cree que el peor mal de la argentina es el déficit "De los últimos años, el quebranto presupuestario. Una frase del filósofo y economista francés (Jacques) Rueff viene como anillo al dedo: "Por el déficit, se pierde la libertad". Aquí ya lo experimentamos. Para paliarlo, los gobiernos estuvieron obligados a apoderarse de toda la moneda que pudieron. Y a cualquier precio."
Sobre cómo se acercó al menemismo, cuenta "Nosotros estábamos en posiciones diametralmente opuestas. El era peronista y yo un antiperonista puro. No habíamos tenido choques políticos porque él, con las personas que quiero, es muy prudente. Cuando se conoció el resultado electoral, Menem estaba en La Rioja y yo en Buenos Aires. Mientras almorzábamos en casa, suena el teléfono, atiende mi señora y, sonriente, se acerca a la mesa: "Andá, te llama el presidente". Yo creía que era una broma. Fui a hablar con él. Me llamó mucho la atención cómo repetía, ante mí, el discurso económico que yo había dado al país durante la campaña. Mi duda era una sola: ¿sería capaz de hacerlo? "Quiero su colaboración para la embajada en los Estados Unidos", me dijo. Le respondí que ya había ocupado el cargo y que no tenía deseos de volver. "Además, los problemas están acá y no allá", aclaré. También remarqué mi predisposición para colaborar, pero sin salir del país, y subrayé que la deuda externa era el problema excluyente. De inmediato, contestó que iba a designarme asesor especial para ese tema. "Eso es viable", contesté. Acepté." Comentó que su solución fueron las privatizaciones.
A modo de una evaluación a Menem, Alzogaray dijo "Menem se lanzó a hacer cosas inauditas. Apareció como una figura extraordinaria y la gente entendió. Los servicios públicos, por ejemplo, era malísimos. Hoy, desde un celular, puede hablar instantáneamente al Japón. Pero, por entonces, conseguir un teléfono demoraba años. Con su primer gabinete, cambia la imagen que tenía el peronismo. ¡Nombró ministro de Economía al gerente de Bunge y Born, que siempre fue un ogro empresarial para ellos! Por ese cargo, pasaron (Miguel) Roig y (Néstor) Rapanelli. Tomó ideas y figuras nuevas. Si el justicialismo hubiera aprovechado la chance, el país de hoy sería muy distinto."
Sobre la convertibilidad, dijo que a pesar de haber votado a favor, le advirtió a Menem que para que marche bien Argentina debía funcionar como Estados Unidos y que se estaba muy lejos de eso.
No coincide con Lavagna, que dice que la devaluación Argentina fue la mejor del mundo, dice que él sabía que De la Ría iba a caer de un momento a otro y comenta "La economía empezó a resquebrajarse sobre el tipo de cambio. La organización productiva del país, tal como estaba, no resistía el uno a uno. Había que cambiar en uno u otro sentido. Reformas estructurales drásticas o ajuste del peso. Después vino (Fernando) De la Rúa. Su caída, para mí, iba a producirse. Más tarde o más temprano. Tras intentar evitarla a toda costa, la devaluación se produce salvajemente y provoca un efecto enorme. Aún estamos viviendo sus consecuencias."
Sobre su hija María Julia se limitó a decir "Anímicamente, está muy bien. Tiene una fuerte personalidad. Afronta todo con mucha entereza. Saldrá adelante".
Sobre su carrera militar dijo que se retiró porque la sola formación castrense no cubría todas sus expectativas.
Cuando Mayo le pregunta su la política le deparó más amigos que enemigos o viceversa, respondió "Mire, le contesto con una anécdota. Mi entrada en el Parlamento, en el '83, fue casi una bomba. Estábamos en las antípodas del resto. Yo no trataba de disimular y decía las cosas como las sentía. Los primeros meses fueron de tensión. Un día, se trataba la ley de asociaciones sindicales. Había dos proyectos: el radical y el justicialista. El primero, promovido por el oficialismo alfonsinista, era netamente intervencionista por parte del Estado; el otro, auspiciaba una organización al gusto de cada gremio. Como este garantizaba mayor libertad, le di mi apoyo. ¡Fue la primera vez que los peronistas me aplaudieron!’
Considera que el mejor presidente fue Frondizi y el peor, Perón. Considera que la doctrina original del peronismo es nacional-socialista. "De naturaleza socialista en cuanto a la organización económica, y nacionalista, en el mal sentido de la palabra, porque quiere "encerrar" el país. Durante el ciclo '45-55, por ejemplo, no se podía viajar ni a Montevideo (Uruguay) o traer libros desde el extranjero. Quienes lo vivimos, sabemos lo que es."
Sobre los neoriberales, dijo "Pregúntele a quien quiera el significado y que le den 6-8 puntos para definirlo. Verá que no pueden hacerlo. Es mucho más fácil, como hace (Eduardo) Duhalde, despacharse contra "este horroroso modelo neoliberal". Duhalde es el campeón del antineoliberalismo."
Sobre su sucesor al frente del liberalismo, sostuvo que "
Falta una figura descollante, con vocación y ganas. Hay muchos dirigentes capaces, pero deben unirse para refundar la Ucedé, llamándola, por ejemplo, Partido Liberal."
Y para finalizar, sobre López Murphy dijo que " es un hombre ilustrado y conocedor. Pero, después de sus andanzas en el radicalismo, ya formó un partido político propio. En último caso, es alguien con quien se puede hablar. De todas maneras, él ni siquiera ha pronunciado la palabra liberal."