En este contexto, la presión prodolarización de algunos bancos se uniría con los temores internacionales: según las explicaciones del Gobierno, esto habría terminado de conformar la ofensiva financiera.
Pero es sólo una de las explicaciones. Hasta los funcionarios más cercanos al Presidente admitían que el vacío político contribuye a fomentar la crisis. Un ejemplo claro es la jornada de ayer: el día arrancó mal desde el vamos, con versiones de todo tipo. Tanto De la Rúa como Cavallo salieron a dar explicaciones al mediodía, pero luego se generó un silencio oficial de varias horas que potenció los rumores sobre la posibilidad de que se decretara un feriado bancario para los primeros días de la semana que viene.
El vacío informativo agudizó la histeria y se formaron colas en los cajeros automático. El vocero Juan Pablo Baylac y el titular del Central, Roque Maccarone, salieron a desmentir la versión recién después de las tres de la tarde, cuando las reservas de los bancos habían caído a niveles inéditos. "Andamos muy mal de reflejos", admitía un funcionario con despacho en la Rosada.
La anécdota se suma a otros desmanejos del Gobierno: la zigzagueante estrategia oficial (y las contradicciones discursivas) en torno a la designación de Ramón Puerta como virtual vicepresidente, la postergación de la Concertación, la incertidumbre del Gabinete, que podría reformularse nuevamente (ver aparte).
"Es un contexto de debilidad y de aislamiento", reconocía una importante fuente del Gobierno. "Esperemos que el canje despeje un poco laincertidumbre, que cambie las expectativas, pero hasta que no logremos cerrar un consenso político fuerte las cosas van a seguir difíciles", concluía.
(*) Buenos Aires, Argentina. 1 de diciembre de 2001. Página 12.