A pesar de la oposición oficial, y para mantener el equilibrio, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, recibió a los sindicalistas de la CGT, Jorge Omar Viviani (peones de taxis) y a José Luis Lingeri (obras sanitarias), con quienes coincidió en una convocatoria al Diálogo Social, con la UIA como principal sostén.
Paralelamente, la UIA prefiere evitar un desmedido protagonismo de la CGT. Durante la conferencia industrial que realizará el jueves y el viernes en Costa Salguero, sus autoridades no dejarán que los sindicalistas expongan en el encuentro, aunque por cortesía les enviarán la invitación a Moyano y a sus principales laderos. La Presidente se comprometió a dar un discurso de cierre al mediodía del viernes.
Las autoridades de la UIA confirmaron ayer la decisión de no ir hoy a la Cámara baja y descartaron que esta postura pueda causar un malestar del Gobierno con los industriales.
También la Bolsa dijo que no concurrirá, en un comunicado firmado por su presidente, Adelmo Gabbi. Se decidió confiarles a "especialistas el análisis de los proyectos de ley sobre la materia indicada", y pidió un lapso mayor para estudiar la iniciativa.
La Sociedad Rural consideró que el proyecto es "totalmente innecesario" por la existencia de los convenios colectivos. En una nota enviada a Recalde, el presidente de la entidad, Hugo Biolcati, dijo que debe "realizar una compulsa interna de los cuadros institucionales (para) formar una opinión" sobre el tema.
"No habiendo sido consultados con anterioridad a la presentación del proyecto de ley, como indican las normas de la Organización Mundial del Trabajo, consideramos necesario tomarnos un tiempo prudencial para realizar el necesario análisis que requiere un tema tan trascendente como las relaciones entre el capital y el trabajo", concluyó.