La acusación afirma que ambos utilizaron a Tyco como su banco personal, desviando de manera ilegal US$ 600 millones en bonos, préstamos y ventas de acciones.
El dinero lo habrían utilizado para comprar lujosos apartamentos en Nueva York, yates, villas en Utah y, en el caso de Kozlowski para organizar una fiesta de cumpleaños en Cerdeña para su esposa a un costo de dos millones de dólares.
Koslowski tomó las riendas de Tyco en 1992, transformándolo en 10 años y gracias a cientos de adquisiciones en un gigantesco conglomerado que fabricaba desde productos médicos desechables hasta alarmas electrónicas.
Según la investigación, su tren de vida era similar: por ejemplo, su apartamento en Park Avenue tenía una ducha de US$ 6.000 Dólares y un paragüero de 17.000.
Se espera que los abogados de Kozlowski recusen los cargos de fraude alegando que el directorio de Tyco y los auditores externos eran totalmente conscientes de los pagos.
"La base para un cargo de fraude es que el dinero sea tomado sin revelarlo", dijo el abogado David Marder, de la firma legal Robins Kaplan Miller Ciresi.
"Kozlowski alega que no fue hecho disimuladamente o de manera secreta porque fue revelado a los auditores de la empresa", dijo Marder.
Los fiscales utilizarán como prueba una cinta de video del festejo en Cerdeña. Se espera que muestren imágenes de una torta de cumpleaños con forma mujer a escala real y bengalas saliendo de sus pechos, además de una réplica en hielo del David de Miguel Angel con vodka fluyendo de entre sus piernas.
El juicio debería durar varios meses. Si son condenados, Kozlowski y Swartz podrían recibir una pena de 30 años de prisión.
Por casualidad, el proceso contra Frank Quattrone comenzó el mismo día.
Aunque Quattrone no era un directivo de empresa, el poderoso ejecutivo representa los excesos de la burbuja bursátil de los años 90.
Quattrone, de 47 años, era el banquero de inversiones estrella en Credit Suisse First Boston, donde su equipo manejó algunas de las valiosas ofertas iniciales de introducción en bolsa del momento.
Quattrone, que debió renunciar en marzo, es acusado de obstrucción a la justicia y soborno de testigos por haber alentado a los empleados del banco a destruir documentos relativos a las introducciones en bolsa del CSFB, cuando ese tema era objeto de una investigación criminal federal.
CSFB pagó US$ 100 millones para poner fin a los cargos por esa investigación, sin admitir ni negar su culpabilidad.
Expertos legales indicaron que los fiscales deberán probar que Quattrone sabía de la investigación del gobierno.
Quattrone podría recibir una pena máxima de 25 años de prisión.