POR FERNANDO RIVA ZUCCHELLI (*)
"P.P." confesaba el jefe de Gabinete de la cancillería, Eduardo Valdés, que es la contraseña que tienen con el ministro Rafael Bielsa cada vez que se enteran de alguna de las decisiones presidenciales respecto de los militares. Las iniciales corresponden a la escueta y contemplativa frase "Pobre Pampuro". La eficiencia de "Perico" Pérez hizo que lo que pudo ser una catástrofe a la hora del acomodamiento de lugares y del pago, terminara razonablemente bien.
Mientras tanto el ex vicepresidente segundo de la Legislatura y hoy subsecretario de la vicejefatura de Gabinete, Julio Vitobello, le comentaba a quien lo sucedió en el cargo, Jorge Argüello, la puntillosidad "centavesca" con que maneja los números el nuevo presidente. "Está encima de todo y pensá que allí también tenemos el tema de los créditos internacionales, que aunque no sean muchos, la verdad es que apenas damos abasto", se confesaba entre bocaditos de una picada de fiambre el hombre del Bajo Belgrano.
Escuchaba atentamente Lucila "Pimpi" Colombo, ex jefa de bloque y hoy titular del Consejo del Menor y la Familia, "en donde, por suerte, me recibieron muy bien, aunque es un monstruo tanto desde la prestación profesional como desde lo administrativo", se sorprendió la belicista.
La llegada del jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández, fue saludada con el mayor aplauso de la noche desde todas las mesas -que habían sobrepasado lo previsto- y luego de saludar a todos se enfrascó en una larga charla con el también ex ministro Enrique Rodríguez. A esa altura, con la llegada de Fernández, los principales operadores peronistas en las listas de Aníbal Ibarra y los de Mauricio Macri -como Jorge Argüello- compartían y discutían, desde el afecto y la inteligencia, sus diferencias en la coyuntura sin las chicanas típicas del recinto.
Quien veía ese espectáculo daba por sentado y apostaba sin riesgo sobre cual será la primera minoría en la próxima Legislatura. Uno de los viudos de Daniel Scioli le explicaba a Jorge Mercado -al que telefónicamente lo emboscaron con la operación del fiscal Stornelli- que en el peronismo lo único que había quedado trunco era la cuestión de la candidatura. " O no te queda claro que existimos", dijo enrojecido, quizás con alguna "birra" de más.
La nueva legisladora María Cristina Nieto- a quien se la ve más cerca del peronismo que del macrismo-, los ex Renaper Miguel García Moreno y su "sombra" Carlitos Sandá, Fabián Valle y Gustavo Pisciano, se habían agrupado en el sector más cercano a la puerta, pegaditos a los "compañeros" del bloque, que se constituyeron con amplitud en la barra más bullanguera de la noche.
Los comentarios sobre si Bonasso iba a ir primero o no en la lista oficial de Ibarra (las apuestas eran a que sí) y la propuesta de Eugenio Zaffaroni a la Corte Suprema -sobre todo esto último- fueron los temas más polémicos. Unos venían de la agitada reunión de auditores y otros de la gestión nacional en su primer mes, casi todos con cara de dormir cinco horas por día y cuando pueden.
La mesa sobreviviente a la hora de pagar la animaron ya con café invitado por la casa, Alicia Pierini -con una gripe monumental-, Alberto Fernández, Enrique Rodríguez y Cristina Nieto, quienes se prometieron repetir el evento.
En realidad, estuvieron casi todos los diputados convocados en un esquema rotativo de acuerdo a los compromisos que tenían previos, y entre las nueve de la noche y la una de la mañana el peronismo legislativo de la Ciudad reencontró a los que estaban, los que quedaron y los que vinieron. Para tanta amplitud de pensamiento, demasiada buena onda.
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(*) NoticiasUrbanas.com.ar/ Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2003.