Además de figuras de la política chilena como el alcalde de Santiago, Joaquín Lavín, y el senador DC Eduardo Frei, entre los 70 invitados a la velada había figuras clave del círculo menemista: el ex senador Alberto Bauzá; el ex secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan; el ex secretario de Turismo Francisco "Paco" Mayorga, y su hermano, el senador Eduardo Menem. Cerraban su entorno empresarios y financistas incondicionales, como el industrial cafetero Martín Cabrales y Jorge Neuss.
Antes de su fiesta de aniversario, Menem se mantuvo en permanente contacto telefónico con sus hombres, afinando los detalles de su retorno a Buenos Aires, programado para ayer sábado. Sus contactos desde Chile también se extendieron a otras figuras del justicialismo, como el actual gobernador de Salta y ex candidato a la vicepresidencia, Juan Carlos Romero, y a Gerardo Sofovich, dueño del Canal 9 de televisión argentino.
En conversación exclusiva con La Tercera, mientras disfrutaba de un partido de golf, Menem reconoce que su estadía en Santiago sólo a ratos se parece a un descanso. Vestido de sport y muy relajado, asegura que está "trabajando duro" para retomar su sitial en el Partido Justicialista. De hecho, cuenta que dedica varias horas al día a trabajar en un documento sobre su labor en el gobierno, que leerá en el pleno del PJ.
Cauto, prefiere no hablar de las medidas adoptadas por Kirchner en sus primeros días en la Presidencia. "Espero que se hagan las cosas bien y no haya errores que lamentar, yo cooperaré desde donde pueda". Cercanos suyos, sin embargo, aseguran que desde el departamento de su mujer monitoreó cada paso del nuevo Presidente y que le indignó la presencia de Fidel Castro, un viejo adversario, en el cambio de mando.
Donde sí adopta un rictus tajante es a la hora de referirse a la posibilidad de una contienda con su archirrival, el saliente Presidente Eduardo Duhalde, para presidir el partido. Cuenta que ese es un tema que llegará a trabajar a Buenos Aires, porque siente que el 24% que logró en la primera vuelta le dio el piso suficiente para quedarse con la dirección del PJ.
Las próximas elecciones a gobernador en Argentina son otro tema que Menem estudió desde Chile. En sus primeros días en Santiago no fue raro escucharlo instruyendo por teléfono a candidatos afines al justicialismo. O incluso recibiendo a algunos, como a la ex diputada justicialista Ana María Mosso, quien postula por Mendoza. La postulante cruzó especialmente la cordillera para oír sus consejos.
"La política es mi vida"
Aunque tras su dimisión se le vio abatido, en su círculo más estrecho aseguran que nunca se barajó la posibilidad de que se marginara de la vida pública en forma definitiva.
"Nadie puede olvidar que él obtuvo la primera mayoría en las votaciones. Cinco millones de personas lo querían de Presidente y ese es un capital político que no se puede desaprovechar", asegura Alberto Kohan, uno de sus más fieles asesores.
Es precisamente este apoyo en primera vuelta el mejor argumento del ex mandatario argentino para señalar que no ha llegado el momento de retirarse de la vida pública. "La política es mi vida, no la dejaré", repite sin titubear.
La Casa Rosada todavía es el norte del ex mandatario, quien sonríe cuando piensa en la posibilidad y señala que "mientras tenga fuerzas para estar en la política, nunca perderé las esperanzas de volver a ser Presidente".
En su entorno aseguran que, por el momento, la preocupación del caudillo riojano son las elecciones del PJ, donde el mejor reflejo de la descomposición interna es que la colectividad presentó tres candidatos presidenciales en la reciente elección.
Otro tema que analiza Menem es la posibilidad de ocupar su condición de senador suplente, para ingresar a la Cámara Alta hasta el 2005.
Entre el golf y Maquiavelo
La rutina del ex presidente argentino durante su primera semana en el país, casi no se diferenció de los meses que pasó en Torcuato, en las afueras de Buenos Aires, cuando estuvo preso por su vinculación con el caso de la venta ilegal de armas a Croacia.
Tanto él como Cecilia Bolocco prácticamente no salieron de su departamento. El, con el objetivo de evadir todo contacto con los medios. Y ella, debido a la expresa recomendación de los doctores en vista de su embarazo de tres meses.
Recién el lunes 19 Menem rompió su enclaustramiento para practicar golf en el Club Valle Escondido. Al exclusivo recinto llegó acompañado de su cuñado Juan Pablo Bolocco, y del empresario Ignacio Cueto, dueño del complejo y accionista de LanChile. Almorzó en el club y regresó a casa por la tarde, siempre escondiéndose de la prensa tras su jockey Burberry.
Menem había reservado las canchas de Valle Escondido por toda la semana. Sin embargo, el temporal de lluvia que azotó Santiago por esos días lo obligó a permanecer en casa.
La única actividad social prevista por el matrimonio Menem-Bolocco por esas fechas también tuvo bajo perfil. La celebración del cumpleaños de la ex Miss Universo, que en principio consideraba una opulenta cena preparada por el chef Jorge "Coco" Pacheco, se suspendió debido al delicado estado de salud de la animadora. Finalmente, se redujo el número de invitados y sólo llegaron a saludar los familiares directos de la ex reina de belleza.
Sólo en sus últimos días en Santiago, cuando el clima mejoró y la prensa dejó de aguardar fuera de su departamento, Menem comenzó a salir regularmente. Pero sus paseos se reducían a visitar canchas de golf. Además del Club Valle Escondido, se pudo ver al ex presidente en las canchas del Club La Dehesa y en las Lomas de La Dehesa, donde participó en el torneo de golf Peugeot.
Cuando no estaba en contacto telefónico con Argentina o recibiendo visitas, sus jornadas de encierro se alternaban entre breves paseos con su esposa por el condominio y ver partidos de fútbol. Los lances de Boca Junior y River Plate, el equipo de sus amores, fueron imperdibles.
La lectura fue otro pasatiempo. En Santiago devoró "El humor de Maquiavelo" y "La Gran Mascarada", de Jean François Revel.
Menem asegura que Santiago es ideal para reflexionar. Aquí dice sentirse casi tan cómodo como en Anillaco. Y la gran diferencia con su reducto natal es que acá está cerca de su mujer y lejos de quienes lo acusaron de cobarde por no enfrentar a Kirchner en las urnas.
(*) Publicado hoy en el diario La Tercera, de Chile