En Río Gallegos, 10.000 personas despidieron a los Kirchner
La siguiente crónica fue publicada hoy por el diario Tiempo Sur, de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz:

La siguiente crónica fue publicada hoy por el diario Tiempo Sur, de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz:
Fueron 40 largos segundos los que duró el abrazo más esperado de Santa Cruz: Néstor Kirchner y Cristina Fernández se abrazaron como antes nunca lo hicieron en público. Dejaron de lado el protocolo, la timidez, la corrección política y se confundieron en un gesto que los dejó desnudos en el día mas feliz de sus vidas. Las más de 10.000 almas que coparon el Boxing Club dieron rienda suelta a su alegría y festejaron.
Gritaron, lloraron y corearon sus nombres. Fue sin dudas el momento más esperado de la noche. Fue cuando ella acababa de dar un discurso pleno de agradecimientos y sin contener las lágrimas corrió a sus brazos. Los pocos metros que los separaban se poblaron de flashes de fotógrafos.
El la esperó con los brazos abiertos y ella se perdió a la altura de sus hombros. Los dos lloraron como nunca. No importó el maquillaje corrido o la ropa prolija, la senadora volvió al Presidente y siguió llorando varios minutos más.
Ni los fuegos artificiales, los cantos de la tribuna, el Himno, ni siquiera las palabras de Néstor Kirchner fueron capaces de llegar mas alto que ese momento íntimo ante la mirada atenta y nublada de miles de personas. Aún falta el acto de asunción del 25 de mayo, el balcón de la Rosada, el traspaso de la banda presidencial. Pero posiblemente nada sea superior que ese gesto ante el pueblo que durante años los vio crecer políticamente.
# Llanto y promesas
El promocionado acto empezó a gestarse el mismo día de la llegada de Kirchner a la provincia. Claras órdenes desde la Casa de Gobierno partieron para que todos los intendentes asistieran. Era imprescindible despedirse con un gesto de unidad ante la inminencia de las internas partidarias de julio.
A las 20:00 en el Estadio no cabía nadie mas, afuera la gente se agolpaba en la puerta. A las 20:30 el grupo rockero NyCs cantó el himno político del FVS y Hugo Giménez Agüero desplegó su voz con Chaltén. Después de cuatro canciones el ambiente tenía el suficiente calor para recibir a la fórmula presidencial.
Primero entraron Héctor Icazuriaga y el jefe de campaña, Alberto Fernández, de sport elegante y los siguió, el vicegobernador de Tierra del Fuego, Daniel Gallo, y de Catamarca, Hernán Colombo. Luego ingresó Cristina Fernández de Kirchner seguida de Néstor Kirchner y Daniel Scioli, recién bajado del avión de línea que lo trajo a Río Gallegos.
Cristina Fernández fue la primera en dirigirse al público. El aplausómetro indicó que la popularidad de ambos no tiene grandes diferencias entre la gente: ""Quiero que cada uno sepa que de esta tierra no nos vamos más. Esta Patagonia es nuestro lugar en el mundo" y agregó una frase ya conocida: "cuando se fundó el FVS les propusimos que íbamos a poner a Santa Cruz en el lugar mas alto del mapa, hoy les decimos que vamos a poner a la Argentina en el mejor lugar del mapa".
La senadora hizo esfuerzos visibles por mantenerse firme, pero un "te queremos" que salió de la hinchada fue mas fuerte: "Yo también los quiero".
Lo de Daniel Scioli fue breve y también estuvo al tono de la noche. A los gritos y con las venas de la cara henchidas agradecía su candidatura y realizó promesas de "gobernar con compromiso, lealtad, para la Argentina".
# Uno a uno
El discurso de Kirchner de ayer no fue distinto al tono de toda la campaña. Pero tuvo un gesto de entrecasa: nombró a sus tres ex vicegobernadores, el Chango Icazuriaga, Eduardo Arnold y Sergio Acevedo "que hoy me acompañan aquí" e hizo un guiño que dejó contento a todos.
Uno a uno gritó por su nombre y apodo a los intendentes de la provincia. Sabía que con este gesto, los estaba haciendo parte de su fiesta de despedida. A pocos metros del atril, los jefes comunales improvisaron una guardia de honor. "A todos les agradezco por estar hoy aquí".
Así rompió Kirchner el fuego en un acto donde cada oración fue interrumpida por bombos y platillos. "Ustedes creyeron que podíamos hacer una Santa Cruz diferente, les puedo asegurar que estoy muy emocionado, estos once años y medio de lucha permanente por hacer una Santa Cruz distinta, les puedo asegurar que luché cada mañana, cada tarde, cada noche, pensando en una Santa Cruz mejor para esta tierra".
# Los trapitos en casa
Con una actitud paternalista, Kirchner no dejó de dar un mensaje para la dirigencia política santacruceña. "Jamas pasé las fronteras de mi tierra para discutir o para criticar a ningún dirigente santacruceño, las luchas políticas las discierno adentro, para afuera los traté de defender a todos porque éramos santacruceños y ser santacruceño significa ser solidarios".
También tuvo una palabra para el frustrado ballottage. "Me hubiera gustado que las reglas de la democracia se respetaran, que fuéramos a votar. Jamás renuncié a la batalla en ninguna urna. Lamento que nos hayan guardado las urnas para demostrar la voluntad otra vez, lamento que no se haya podido cumplir con la Constitución", gritó con fuerzas pero la voz se le quebró otra vez.
Y el Presidente electo usó términos futboleros para despedirse de su pueblo: "Ante esta Asamblea de Santacruceños les digo a todos los argentinos que van a tener un Presidente que va a poner todo lo que tiene que poner como lo puso en Santa Cruz y aquellos que especulan y que necesitan tener presidentes débiles y sin coraje, se van a dar cuenta que me sobra coraje para llevar la Patria adelante".
Y tuvo también unas palabras para sus orígenes políticos. Allí repitió su muletilla de campaña, "tengo las mismas ganas, las mismas fuerzas". Y recordó sus tiempos en la intendencia de Río Gallegos (1987-1991). "Recuerdo cuando inauguramos nuestra primera cabina telefónica como intendente y también cuando hicimos los mejores hospitales del país, el Puerto de Caleta Olivia, el aeropueto de El Calafate".
# Adiós
Al referirse a la firma de la renuncia al cargo de gobernador aclaró, "yo nunca renuncié a nada" y con un hilo de voz afirmó: "esta es una renuncia de circunstancia". Y tal vez, dejó en claro un mensaje para quienes los siguen políticamente. "Jamás renunciaré a mi responsabilidad de patagónico, sureño y santacruceño". El estadio estalló otra vez.
En el Boxing Club todos tenían una palabra para decir, todos habían sido compañeros de escuela, de picaditas, de la facultad o vecinos del "Lupo". Por ello él les dijo que los estaba mirando, que los reconocía en cada rostro de los 10.000 que llenaban el estadio. "Me quedaría acá llorando con ustedes, abrazado, llorando de amor y con cariño. Sepan ustedes que soy patagónico y estaré siempre con ustedes".
Y otro gesto más: "la llamó a Cristina y ante el estadio se despidió: "Quiero darles las gracias, junto a Cristina y mis hijos Máximo y Florencia".
Afuera, en el cielo, por más de 20 minutos los fuegos artificiales brillaron como cada 19 de diciembre, pero esta vez no era un cumpleaños. Era una despedida.