Algunos achacan la pérdida de poder de Marin al propio desgaste de Aznar dentro del gobierno español.
La influencia que, en la venta de la cadena televisiva, han tenido el vicepresidente 1ro., Mariano Rajoy, por un lado, y el vicepresidente 2do., Rodrigo Rato, por otro, también ha contribuido a las ausencias de Martín Marín en todo este proceso negociador.
Pero, además, no puede olvidarse que José Manuel Lara, presidente de Grupo Planeta, es un amigo del rey Juan Carlos I de Borbón.
Otro de los caídos será Luis Blasco. El actual presidente de Antena 3, hombre de confianza de Alierta, tendrá que abandonar su puesto en favor de José Manuel Lara.
Otros cargos que están en la cuerda floja son el del consejero delegado, Ernesto Sáenz de Buruaga, así como una serie de directivos que, herederos de la polémica gestión de Juan Villalonga, han sobrevivido en silencio, sin apenas capacidad ejecutiva, dentro del grupo de medios.
Pero la venta de activos no acaba con Antena 3 y Onda Cero. Telefónica quiere deshacerse de todos los medios y participaciones mediáticas. Así, está deseando vender, al menos al precio de adquisición (600 millones de euros), el 5% del grupo británico Pearson, dueño de Recoletos en España.
A su vez, estudia el futuro de Endemol, la productora holandesa adquirida por Villalonga.
Fuentes solventes han asegurado a www.elconfidencial.com/ que el fundador de la compañía, John de Mol, ha ofrecido a Telefónica la posibilidad de recomprar la empresa. Según dichas fuentes, el holandés ha propuesto como pago el mismo número de acciones con el que Telefónica adquirió la productora.
Eso sí, a los precios actuales de la operadora, con lo que las minusvalías para Alierta serían considerables (las acciones de la operadora valen ahora la tercera parte que en 2000). Telefónica compró Endemol hace tres años por 860.000 millones de pesetas (5.180 millones de euros). Ahí es nada.