Consciente de la creciente frustración del público con la crisis, el primer ministro, Naoto Kan, dijo que el Gobierno apoyará a aquellos que se han visto desplazados y han perdido su empleo.
Para ello empezarán a pagar los reclamos por daños en un desastre que ha obligado a dejar sus casas a unas 80.000 personas. Analistas dijeron que los costos de compensación podrían llegar a los US$ 130.000 millones.
El Gobierno también ha intentado calmar los temores de los japoneses de que puedan acabar pagando una parte importante de la factura y el ministro de Comercio, Banri Kaieda, dijo que tratarán de evitar subidas de impuestos o de la cuenta de luz.
"Japón tiene que tratar de frente con la sensación de traición que están teniendo las personas que vivían cerca de la central, que mostraron durante mucho tiempo comprensión por la política de energía nuclear de Japón creyendo que era segura", manifestó Kaieda en una rueda de prensa.
El Gobierno de Kan ha sido criticado por su gestión del sismo y el tsunami, que causaron casi 25.000 muertos y desaparecidos y dejaron sin hogar a 116.000 personas más.
Por su parte, TEPCO informó que la empresa mantiene su calendario para estabilizar los reactores dañados entre octubre y enero. Sin embargo, habrá algunos cambios, tras descubrirse que la situación es peor de lo que se había pensado.
Japón desveló así este martes (17/05) nuevos planes para contener la crisis en la central nuclear de Fukushima, dañada por el sismo y tsunami del 11/03, tras admitir que afronta desafíos mayores de los previstos, pero mantuvo el objetivo de controlar los reactores en enero próximo.
Si bien se está más lejos de la posibilidad de que se repita alguna explosión, cada paso para recuperar el control de la instalación se ha visto acompañado de nuevos reveses.
Desde el principio, el calendario para estabilizar Fukushima, anunciado hace poco más de un mes, fue recibido con escepticismo por expertos y el público japonés por igual, pero cualquier cambio sobre el objetivo original estaba considerado como demasiado costoso políticamente para el Gobierno.
La crisis desató una revisión total de la política energética nacional, en la que se incluía el objetivo de generar la mitad de la electricidad del país con energía nuclear en el 2030.
La empresa, una de las más importantes del país, ha dicho que aún pretende completar los pasos iniciales para limitar la emisión de más radiación procedente de la planta situada a 240 kilómetros al noreste de Tokio y cerrar los tres reactores inestables en enero del 2012.
"Sabemos que hay muchos factores y riesgos importantes, pero seguimos queriendo completar los primeros pasos en julio y el resto del plan en nueve meses", declaró en una rueda de prensa el vicepresidente de TEPCO, Sakae Muto.
TEPCO tuvo que abandonar el plan inicial de inundar y enfriar el recipiente de contención del reactor N° 1 al detectarse agujeros en el contenedor de presión. Ahora se establecerá un sistema de circulación de agua mediante el cual primero se limpiará el agua de sustancias radiactivas y después, ese agua se utilizará para enfriar los reactores.
El domingo (15/05), TEPCO dio a conocer que en el reactor N° 1 uno se fundió una gran parte del combustible, poco después del terremoto y posterior tsunami de marzo.
Una fusión similar podría haber tenido lugar también en los reactores 2 y 3. La planta filtra sustancias radiactivas al aire y al mar desde el 11/03. Además, el agua contaminada con radiactividad dificultó los trabajos en la central nuclear.