Bush busca una "aprobación sí o sí", pues requiere de nueve votos a favor y que ninguno de los miembros permanentes vete la resolución para poder atacar Irak con el apoyo de la ONU. Hasta ahora cuenta con cuatro votos (Gran Bretaña, España, Bulgaria y el propio), y se cree que convencerá a los tres países africanos (Angola, Camerún y Guinea), por lo que los votos de Chile y México tendrán un carácter crucial.
Bush presiona a Chile con la ratificación o no del Tratado de Libre Comercio, el cual ingresó al Congreso estadounidense el 28 de enero. La presión puede ir desde retrasar su aprobación a iniciar conversaciones con países vecinos, y en caso extremo rechazarlo.
En la Cancillería chilena coinciden en que esto preocupa al gobierno chileno, ya que el acuerdo costó varios años de trabajo y ha sido exhibido como uno de los hitos de la administración Lagos.
Los argumentos de Chile para mantener su postura "pro Paz" tampoco son suficientes para USA. Especialmente, cuando allá no vislumbran un escenario muy conflictivo en el plano interno para el presidente Lagos de apoyar el ataque a Irak.
En Chile no se han visto protestas multitudinarias, como en Europa, ni presión de los partidos políticos o un ambiente electoral que traslade al escenario local la discusión sobre Irak, como sucede en México.
Los mismos análisis apuntan a que ésta sería la oportunidad para que Chile demuestre si de verdad es "socio" de USA, como tantas veces lo ha dicho Lagos, quien intenta comprarle a USA aviones F-16 que lo conviertan en aliado militar.
El gesto de Lagos de atender al enviado especial para iniciativas del Hemisferio Occidental confirma que Chile no tendrá otra alternativa que entregar su voto a USA en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Hasta la mañana de ayer no se tenía claridad de que La Moneda respondería favorablemente la petición oficial que este lunes hizo llegar la embajada norteamericana en Santiago a la Cancillería solicitando que Otto Reich tuviese audiencias con el Mandatario, la ministra Soledad Alvear y el subsecretario de Relaciones Exteriores, Cristián Barros.
En su anterior visita a Chile, Lagos declinó recibir a Reich, quien sólo tuvo una reunión protocolar con la canciller y encabezó con Barros reuniones políticas bilaterales.
El presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Gabriel Valdés, quien aseguró que "por ningún motivo" recibiría al enviado de Bush.
El sábado en la tarde cuando Bush llamó a Lagos, le manifestó que había una serie de materias que requerían un análisis más profundo, que no correspondía tratar por teléfono y agregó que la presencia en Santiago de Reich sería una buena oportunidad para hacerlo.
Reich llega a Chile acompañado de un experto en temas de desarme, quien no participará en la reunión con Lagos, pero dará detalles de la situación en Irak a miembros de la Cancillería.
La confirmación de la audiencia a Reich se produjo en momentos en que el mandatario mexicano, Vicente Fox, diera un giro a su discurso.
En lo que fue interpretado como un gesto de apoyo a Bush, Fox señaló que la "paz sólo está garantizada con el desarme de Irak", omitiendo su clásica frase de que esto se debía hacer por la vía pacífica. El giro de Fox también ha estado "marcado" por el gobierno de USA, ya que es su principal socio comercial y receptor de miles de indocumentados.
Por otro lado, la postura que más acomodaba a Lagos, impulsada por Canadá en acuerdo con México, que extendía el plazo a Irak, fue desarticulada ayer por el propio Bush con un llamado al primer ministro, Jean Chrétien.