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No hay buenas noticias sobre el comercio con Brasil

El gobierno de Cristina Fernández tiene que elegir: o restringe el comercio con Brasil aceptando algunas de las restricciones que le impone vía normas de la Organización Mundial de Comercio o se prepara para una devaluación del real, que no sucederá en el corto plazo pero que puede resultar mucho más complicada.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La irritación de Brasil con la Argentina se remonta a febrero, cuando según el ministro de Fomento, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, acordó con la Argentina pero la Argentina incumplió el acuerdo.

 
Débora Giorgi y Guillermo Moreno ampliaron de 400 a 600 los ítems de la lista de productos brasileños sujetos a licencias no automáticas.
 
Según Pimentel, el relato de los exportadores brasileños demostró que la Argentina continuaba superando el plazo de 60 días para la concesión de licencias no automáticas y colocaba dificultades para la liberación de mercadería durante el despacho aduanero en la frontera.
 
"Entonces, no es una cosa muy correcta. Vamos a aguardar un poco más, hasta el final de la semana, para ver si hay un cambio", dijo el ministro, quien no quiso anticipar las medidas de venganza que Brasil podría decidir contra las exportaciones argentinas.
 
"Yo no quiero hablar porque esas cosas no son anunciadas de antemano. Tenemos siempre que dar un crédito de confianza al gobierno argentino", dijo públicamente Pimentel. Giorgi no se enteró o menospreció esa declaración.
 
Pimentel recordó que la balanza comercial bilateral es superavitaria para Brasil: "Queremos defender a nuestros exportadores. Queremos que la Argentina adopte prácticas coincidentes con la relación que tenemos con ellos, pero no podemos olvidar que el saldo es positivo para nostros". Y dijo confiar que habría una solución.
 
Después, no hubo respuesta argentina y Brasil anunció sus medidas contra la industria automotriz.
 
Ahora, la ministro de Industria argentina, Débora Giorgi, dejó por escrito la irritación del gobierno de Cristina Fernández por la suspensión de licencias automáticas para la importación de vehículos. 
 
La industria automotriz es, para la Administración Fernández de Kirchner, el sector exportador privilegiado, actividad demostrativa del supuesto éxito de la economía en estos tiempos.
 
En una carta enviada a Pimentel, Giorgi le manifestó, en tono irónico, que no había dialogar con él acerca de fricciones comerciales entre ambos países porque "Cuando intenté comunicarse, me dijeron que estaba reunido con el embajador de USA y, por supuesto, las numerosas actividades le han impedido, luego, devolver mi llamada".
 
A decir verdad, el miércoles 11/05, Pimentel recibió a representantes del Departamento de Estado, encabezados por William Burns, con quienes mantuvo extensas conversaciones.
 
En su respuesta a Giorgi, el viernes 13/05, Pimentel sugirió la apertura de un "diálogo constructivo" en Brasilia. 
 
Al final de la noche, Deborah y Pimentel hablaron por teléfono 20 minutos y ella le ofreció una reunión en Foz do Iguacu pero con la condición previa de suspender la barrera impuesta a las importaciones de automóviles. 
 
Pimentel habría pedido 48 horas para responder a su colega. O sea que la dejó esperando el fin de semana.
 
Antes, por escrito, Pimentel se colocó a disposición de la ministro Giorgi para realizar un encuentro y "tratar los temas referidos en las correspondencias recientes", pero en Brasil. Y le agradeció la carta a Giorgi.
 
El ministro le recordó que ambos ya habían realizado un encuentro en Buenos Aires.
 
"Señora Ministra,

1. Agradezco su carta de 12 de mayo de 2011 sobre temas de comercio bilateral de nuestros países. Reitero el interés y la disposición de Brasil a tratar todos los temas de interés de ambas partes. Informo que todos los temas mencionados por Su Excelencia vienen siendo y continuarán siendo objeto de discusión bilateral. En tanto, sobre los puntos levantados por el gobierno brasileño, entiendo que es necesario que iniciemos un diálogo construcitvo, conforme hemos acordado durante nuestro último encuentro en Buenos Aires.

2. Informeo que estoy a disposición de Su Excelencia para que, en caso que lo desee, realicemos un encuentro en Brasilia con el objetivo de tratar los temas mencionados en nuestras correspondencias recientes,

Atentamente

Fernando Damata Pimentel".
 
De acuerdo a Brian Winter, de la agencia Reuters, "las medidas brasileñas ocurren cuando la presidente Dilma Rousseff enfrenta una gran presión de los industriales brasileños, un electorado muy influyente, para desacelerar la importación de productos.

El dólar está relativamente próximo a su nivel mínimo frente al real, en toda la década, gracias a la fuerza de la economía brasileña y a la avalancha de capitales que le llega desde el mundo desarrollado.

"No podemos quedar parados asistiendo a la devastación de nuestra industria por la tasa de cambio, que no va a cambiar en el corto plazo", afirmó Pimentel".
 
El real ya acumuló ganancias de más del 42% ante el dólar desde 2009, siendo considerada por Goldman Sachs como una de las monedas más sobrevaluadas del mundo.
 
Pero, además, la economía brasileña tiene evidencias de recalentamiento, incluyendo el salto inflacionario cuya acumulación en 12 meses encontró al final de abril una variación del Índice Nacional de Preços ao Consumidor Amplo (IPCA) de 6,51%,superando la meta de 4,5% y la tolerancia de 2 puntos porcentuales de 'colchón'.

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