Una de las consecuencias de la falta de control se refleja en estudios en Latinoamérica sobre consumo de cigarrillo, alcohol y otras sustancias psicoactivas, entre los 10 y los 24 años, en todas las capitales de la región.
El 30% de los niños empiezan a fumar entre los 10 y los 14 años (casi siempre, con el alcohol).
La razón radica no sólo en que la adicción al tabaco sigue siendo social y legalmente aceptada. También el hecho de que las estrategias publicitarias de las compañías de cigarrillo apuntan a este nicho de mercado para asegurarse clientes futuros.
Infortunadamente, todos los expertos coinciden en que una de las consecuencias más funestas del alcoholismo y el tabaquismo en jóvenes, es que facilita su paso a sustancias más fuertes, como éxtasis, marihuana y crack, entre otras drogas.
Convertirse en fumador no es cosa de un solo día, ni siquiera para los niños. Primero viene una etapa de preparación, de los 0 a los 7 años, en la que el pequeño recibe publicidad y ve a los adultos fumar; la segunda va de los 8 a los 14 años, época en la cual prueba el cigarrillo por primera vez; la tercera es la de habituación, o consumo regular, de los 15 a los 18 años.
La última es de mantenimiento. En este punto el joven ya es un adicto para el que es muy difícil dejar de fumar. Los estudios muestran, de hecho, que a mayor edad es más difícil abandonar el hábito.
La consultora de la Organización Panamericana de la Salud, Martha Lucía Castro, dice que "esa es la razón por la cual la publicidad de las tabacaleras es más común en sitios de rumba o de esparcimiento de los jóvenes y centros de estudio. Además, con la venta al menudeo se facilita el acceso de los jóvenes al cigarrillo".
La firma del convenio no garantiza, por sí sola, el fortalecimiento de las legislaciones antitabaco de los países, "pues apenas es un tratado de buena intención, que deberá trazar el camino para la creación de políticas en ese sentido", afirma Martínez.
Otra estrategia que contempla el convenio es la creación obligatoria de entornos libres de humo en lugares públicos y de trabajo.
No obstante, son las restricciones a la publicidad y el aumento de impuestos, que desestimulen la venta, lo que ha generado mayor resistencia entre los representantes de la industria tabacalera mundial. Ellos también se darán cita en Ginebra para tratar de impedir la toma de decisiones fuertes en ese sentido por parte de los países.