La Guerra que Viene (2): Quién es el general Tommy Franks
POR J. JESÚS ESQUIVEL (*)

POR J. JESÚS ESQUIVEL (*)
De personalidad tímida, ajeno a los reflectores, pero "frío y calculador" en la estrategia militar, el general Thomas Tommy Franks será el responsable de dirigir el ataque de USA contra Irak. Antes, sin embargo, debe superar una batalla interna: los desacuerdos con su jefe inmediato, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
Franks es un soldado nato, "chapado a la antigua": de pocas palabras, "audaz" en las decisiones, y que cumple sin chistar las órdenes de sus superiores, sobre todo de su comandante en jefe: el presidente George W. Bush.
Militares de la nueva y vieja guardias describen así al general Tommy Franks, el jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos que tendrá la responsabilidad de dirigir el ataque militar contra Irak.
Pero en los preparativos de dicho ataque, Franks —militar de mil batallas— ha enfrentado los desacuerdos con su jefe inmediato, el secretario de Defensa, según han filtrado fuentes del Pentágono a la prensa estadunidense.
El semanario Time, por ejemplo, publicó un artículo titulado El Señor de la Guerra, en su edición del 27 de enero. Ahí, indicó que las diferencias entre estos dos hombres son muchas, y pocas las historias de los desacuerdos que en los últimos ocho meses no han podido conciliar en reuniones a puerta cerrada o en conversaciones telefónicas. Dentro del Pentágono —señaló Time—, a Franks lo consideran "el artesano" de la estrategia de ataque a Irak, pero Rumsfeld es "el arquitecto".
El semanario recuerda que hace poco menos de un año, Franks presentó un borrador del plan para invadir a Irak: desde Kuwait, por el sur; desde Turquía, por el norte, y desde Jordania, en el oeste. Rumsfeld estaba desconcertado. Dijo que todo ello le parecía muy familiar.
Luego, según Time, Franks dijo que necesitaría por los menos 250.000 soldados para realizar la invasión, pero Rumsfeld lo atajó: "No serían necesarios más de 100.000".
Hay más de 150.000 soldados estacionados en la región del Golfo Pérsico, en esta 1ra. semana de febrero habrá casi 250.000, o más, listos para entrar en acción.
Recientemente, funcionarios del Pentágono filtraron al periódico The New York Times que Franks propuso iniciar la guerra en Irak con un intenso bombardeo aéreo que duraría entre 10 y 14 días, antes de iniciar la invasión terrestre. Pero su propuesta fue descartada porque Rumsfeld decidió que la tormenta de bombas y misiles debía durar siete días como máximo.
"Estoy seguro de que eso es una fuente de frustración para Tommy Franks", dijo a Time el general retirado de la Fuerza Aérea, Merrill McPeak.
Franks, sin embargo, tiene la ventaja de ser del agrado del presidente Bush y mantiene una relación privilegiada con el secretario de Estado, Colin Powell, su amigo, ex compañero de batallas en Vietnam y su jefe en la Guerra del Golfo en Irak en 1991.
# "Soldado de soldados"
Con 57 años —nació el 17 de junio de 1945 en Wynewood, Oklahoma—, Franks se encuentra casado desde hace 31 años con Cathryn Carley, con quien tiene una hija, Jacqy, nacida en 1969. Éstos son los pocos datos personales que el Comando Central ofrece a la prensa. "Es por cuestiones de seguridad", dice a Proceso un vocero del Comando Central.
En cambio, el Pentágono ofrece un resumen de su amplio currículum-vitae militar. De entrada, Franks posee 15 diferentes medallas en reconocimiento a su valor y servicio. Sus títulos académicos —graduación con honores en la Universidad de las Fuerzas Armadas, licenciatura en Administración Pública y maestrías en Ciencias y en Administración de Empresas en universidades civiles— son tan impresionantes como los cargos militares que ha desempeñado a lo largo de una carrera siempre en ascenso.
Frank comenzó, en 1967, en Vietnam como simple observador de avanzada del 2do. Batallón del 4to. Campo de Infantería, y luego como oficial de Respaldo de Fuego en el 5to. Batallón Mecanizado de la 60 División de Infantería. Ahí, combatió "cuerpo a cuerpo" a los vietnamitas, "y lo hizo sin demostrar miedo alguno", según cuenta un general retirado, quien fue su compañero de armas y que pide el anonimato para no romper una regla no escrita del Ejército: no hablar de los jefes militares en funciones.
Luego, de regreso de Vietnam en 1968, Franks asumió decenas de responsabilidades dentro y fuera de USA. Algunas de ellas: comandante del 1er. Escuadrón de Batería Howitzer y jefe de la 84 Compañía de Ingeniería Armada en Alemania Occidental (1973); inspector general del Ejército de la División de Investigaciones del Pentágono (1976); comandante de la División de Artillería (1987); asistente de comandante de División de la 1ra. División de Caballería en 1991, durante las operaciones Escudo y Tormenta del Desierto en Irak, donde estuvo bajo el mando de su "amigo", el hoy secretario de Estado, Colin Powell.
Ahí, como en Vietnam, fue un aguerrido militar que se entregó sin miedo al combate, al lado de sus tropas, refiere a Proceso el general retirado.
Luego, fue oficial del jefe del Estado Mayor del Ejército en 1994 y ese mismo año fue enviado a Corea del Sur para hacerse cargo, primero, del Comando de las Fuerzas Combinadas de USA en ese país, y después, de 1995 a 1997, como comandante de la 2da. División de Guerreros de Infantería.
Desde junio de 2000, tras recibir su 4ta. estrella como general, fue designado comandante en jefe del Comando Central de las Fuerzas Armadas, con sede en la base AFB de Macdill, Florida. Es responsable de las bases militares distribuidas en 25 países de África, de Asia Central y del Medio Oriente, y del diseño militar estadunidense en dichas regiones, las más explosivas del planeta.
Ya estaba en este cargo cuando ocurrieron los ataques terroristas del 11 de septiembre. Un día después, el secretario de Defensa, Rumsfeld, le ordenó: "Prepare opciones militares creíbles y tráigamelas". Franks diseñó a marchas forzadas la estrategia bautizada después como Operación Duradera, para atacar al régimen Talibán en Afganistán y acabar con Osama Bin Laden. "Las preparé y se las presenté (a Rumsfeld) el 19 ó 20 de septiembre. Las aprobó. Se las llevó al presidente y el presidente las aprobó el 21, si es que no me falla la memoria", contó Franks en una entrevista con la cadena de televisión del Estado, PBS.
La Operación Duradera no cumplió uno de sus principales objetivos: capturar o matar a Bin Laden, pero logró, en menos de dos meses, derrumbar al régimen Talibán. En los hechos, la guerra en ese país no concluyó. Desde el 2 de marzo de 2002, funciona la Operación Anaconda, que persigue a los residuos de Al Qaeda y de los talibanes en las montañas de Arma y en el Valle de Shahi Kot. En ese entonces, Franks dijo que esa operación terminaría en sólo 12 días.
"Tanto se ha hablado de Osama Bin Laden, que ya hasta mi nieta de cuatro años cada vez que le hablo por teléfono lo primero que me pregunta es que si sé dónde está... Y no lo sé", dijo Franks en su más reciente conferencia de prensa, en diciembre, en Qatar.
# Chapado a la antigua
Franks es un soldado "chapado a la antigua": se guía por el libro y prefiere la estrategia de una guerra convencional, dicen a Proceso jóvenes militares.
El general retirado reconoce: "Franks conoce todas las tácticas militares de sus años. Hay quienes dicen que ya no sirven y que deberían ser más modernas. Tommy lo sabe, pero la historia reciente nos ha demostrado que este general ha sabido combinar las antiguas formas de guerra con la tecnología más moderna, que se ha incrustado en la estrategia de comando y en el equipo de batalla. Tuvo éxito en Afganistán. Es un soldado antiguo, pero muy astuto y efectivo".
En la entrevista con PBS, Franks dijo que había aprendido las lecciones de Afganistán para aplicarlas ahora a Irak. Describió así, a grandes rasgos, parte de su estrategia de guerra contra Saddam Hussein: aprovechar la tecnología de las bombas de precisión con un adecuado despliegue de las fuerzas terrestres. "Se busca balancear la fuerza terrestre que uno tiene, se intenta definir cuánta fuerza aérea se posee o cuántos cambios se harán en la fuerza naval".
Advirtió que "en cualquier otro lugar en que queramos entrar, no se aplicará la lección que aprendimos, pero hemos elegido algunas lecciones que son duraderas: una de ellas es que las bombas de precisión (dirigidas por tecnología láser) tienen un gran futuro. Hemos aprendido que las bombas de precisión van exactamente a donde se apunta. Aprendimos que la introducción de seres humanos a la ecuación es una garantía de efectividad todavía mayor... Ése es el negocio del trabajo en equipo y el resultado entre nuestro tremendo poder aéreo y nuestras tremendas fuerzas de operaciones especiales".
Bajo los planes y escenarios de la guerra y de posguerra previstos por el Pentágono, Franks no sólo sería la pieza fundamental para el éxito de las operaciones bélicas. Zalmay Khalilzad, asesor de Bush en asuntos del Medio Oriente, propuso que, después de la caída del régimen iraquí, el general Franks se quede en Bagdad al frente de una administración militar hasta que se forme un nuevo gobierno, fiel a los intereses de Washington DC. Se estima que el período de ocupación duraría de 12 a 18 meses.
Franks jugaría un papel similar al del general Douglas MacArthur en la posguerra con Japón: "He visto la especulación. Simplemente me burlo de ella y la he olvidado", respondió Franks el 30 de octubre de 2002, cuando se le preguntó al respecto.
Tímido frente a las cámaras de televisión y renuente a encuentros con reporteros —el Pentágono tiene que insistirle en que debe ofrecer conferencias de prensa—, Franks se muestra seguro con sus tropas. No les escatima honores ni aliento.
El 26 de noviembre, por ejemplo, Franks visitó a la tripulación del buque de guerra USS Abraham Lincoln, estacionado en el Golfo Pérsico. Fue una visita sorpresa. Para que los soldados se divirtieran, llevó al cantante Wayne Newton y a un par de muchachas porristas del equipo de futbol americano de Dallas.
Esa personalidad de Franks —incómodo en escenarios públicos, pero a gusto en medio de sus soldados— ha sido comparada con la del general retirado Norman Schwarzkopf, quien en 1991 fue jefe del Comando Central y quien dirigió la guerra contra Irak. Pero a Franks le disgusta tal comparación: "Tommy Franks no es Norman Schwarzkopf", declaró a finales del año pasado cuando se le preguntó sobre tal similitud. Rumsfeld, que se encontraba a su lado y percibió la molestia del general, rápidamente agregó: "ni viceversa".
-------------------
(*) Semanario Proceso, de Ciudad de México DF.